NOS DUELE MÁS LA DERROTA DE LA SELECCIÓN QUE EL PETRÓLEO

 

Al futbol sí sabemos jugar.

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“La derrota de la Selección Mexicana nos puede más que la pérdida del petróleo”, es lo que más he leído y escuchado en estos días en redes sociales y conversaciones. “Ojalá así nos uniéramos para exigir más cosas en este País”, dicen muchos al ver el interés y atención que genera el futbol en México.

La realidad es que el futbol genera mucho más interés a la población, que los asuntos políticos y sociales de relevancia nacional.

¿Por qué gran parte de los mexicanos se interesan más por la Selección que por las Reformas que se discuten en el País? ¿Por qué somos capaces de reunirnos en un lugar público en torno a un juego de futbol y no para exigir a los políticos? ¿Por qué nos duele más perder un partido de futbol que ver las injusticias y desigualdades en México?

La respuesta es simple: porque el futbol lo entendemos y la política no.

Por qué:

1-La política nacional no la entendemos; no sabemos cómo se juega, no conocemos sus reglas porque éstas van cambiando conforme le convenga a unos cuantos; desconocemos a sus jugadores, cuyas funciones nos parecen, en la mayoría de la veces, confusas. La política nacional no sabemos cómo se juega, mientras que el balompié sí sabemos cómo se juega; conocemos sus reglas, sus jugadores, las tácticas y sus distintos modos, es decir, entendemos cómo funciona. De futbol entendemos; de política no.

2– No sabemos cómo se juega porque, cuando en teoría debería tratarse de política pública, en la práctica es todo lo contrario: es política de unos cuantos. Los políticos no tratan de acercar a la población hacia los asuntos políticos, al contrario, se encierran en formas y tecnicismos que sólo ellos manejan. Los políticos le dicen al pueblo lo que ellos quieren que crean, mas no la verdad. Y cuando los funcionarios se dirigen a los ciudadanos, lo hacen con discursos populistas que terminan contrastando con las acciones, entonces, la gente termina por no entender, y por ende, en desconfiar. Por otro lado, el futbol no solo es público y masivo, sino que necesita de la participación de los aficionados. La relevancia del futbol en México no es por los jugadores o los equipos, sino por la afición. La gente es quien lo convierte en algo relevante.

3– Es más fácil que las personas en este País se sientan identificadas con los colores de algún equipo que con los colores de un partido político. Muchos mexicanos se identifican con algún equipo de futbol por diversas razones: tradición familiar, gusto propio, o alguna experiencia personal, y eso los hace sentir que forman “parte de algo”; es decir, se sienten incluidos, mientras que en el juego de la política hay una fuerte sensación de ser excluidos.

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4– El regreso del PRI al poder fue un duro golpe para muchos ciudadanos que salieron a las calles a manifestar su oposición y descontento. Cuando parecía que algo podía cambiar en el País, y que muchos ciudadanos de distintas edades y niveles socioeconómicos coincidían en posturas y pasaban a la acción saliendo a las calles, el sistema lanza una bofetada a los inconformes otorgándole la presidencia a EPN. El golpe fue tan certero que la desilusión en muchos entró por la puerta grande y terminaron pensando que de nada sirvió salir a las calles a tratar de hacer oír su voz. Para muchos fue darse cuenta que, en asuntos importantes del País, no tienen voz. (Un usuario de twitter escribió que la desilusión que había en todo el País por la eliminación de la Selección, se sentía igual que cuando EPN ganó la presidencia). A contraparte, cuando un jugador de futbol no funciona, o un equipo no da los resultados esperados, los aficionados expresan su descontento de distintas formas, y las directivas de los equipos terminan tomando decisiones al respecto. En el futbol siempre será importante la voz de la afición.

5-Mientras que el futbol te da victorias ( desde un partido ganado hasta un campeonato) y te ofrece revanchas, la política nacional no nos da ninguna victoria por más pequeña que ésta sea (al menos no desde hace algunos años). Y cuando podríamos imaginar que en las elecciones se puede encontrar nuestra revancha, la historia se ha encargado de decirnos que tal revancha no existe. Se tiene la percepción de una constante derrota contra los políticos. Ellos siempre son los victoriosos a base de engaños y uso del poder. “No saben lo que es vivir el día a día”, dice sobre los funcionarios la voz colectiva.

Por estas, y más razones, es que a muchos mexicanos les duele más la derrota de la Selección Mexicana que las constantes derrotas de la Nación. El balompié en México interesa más que otros asuntos porque, al futbol si sabemos, y nos invitan a jugar, mientras que a la política no.

Twitter: @homerontiveros

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¿EL FUTBOL TIENE LA CULPA?

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El futbol tiene la culpa de todo lo que suceda en el País durante el próximo mes. Esta parece ser la idea de un sector de la población que piensa que este deporte es el causante de la “distracción” de los mexicanos ante asuntos de mayor relevancia social.

Y es que los políticos mexicanos han decidido llevar a cabo los debates sobre la Reforma Energética, no solo en fechas del Mundial, sino precisamente en algunos días en que juega la selección mexicana.

Las redes sociales se han dividido entre quienes gustan de este deporte, y por ende disfrutan del Mundial, y quienes critican la falta de interés de la población en asuntos de relevancia nacional, esto, claro, por culpa del futbol.

Entonces, me pregunto, ¿y antes del Mundial cuál era nuestro distractor? Y cuando acabe, ¿terminará nuestro ‘enajenamiento nacional’ y seremos una nación enterada?

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El futbol no tiene la culpa. Los mexicanos somos el niño distraído de la clase que voltea y se desconcentra hasta cuando sopla el viento. La apatía nos acompaña desde muchos años atrás y no dura sólo un mes. Son los políticos quienes  han tratado de aprovechar el interés por el futbol para discutir y aprobar las iniciativas de la Reforma.  ¿Y saben qué? Las van aprobar, con o sin balompié. Irónicamente, pareciera que a partir del inicio del Mundial, al menos en redes sociales, se ha mencionado más el tema de la Reforma Energética que antes del mismo

Esta serie de reformas son la consecuencia de haber permitido que el PRI regresara al poder (y, por cierto, el día de las elecciones no había futbol).

Un partido dura dos horas, el resto del tiempo cada quien sigue con su vida distraída o no distraída. ¿Estábamos mejor como País antes de comenzar el Mundial? Lo que sucede es que no tenemos la costumbre de informarnos, y si a eso le sumamos que los discursos y discusiones entre políticos son en lenguajes inaccesibles para la mayoría, resulta que generalmente nos enteramos de las cosas cuando ya han sucedido. Si no podemos prevenir, lo que nos queda es reaccionar.

Ahora bien, digamos que el partido de la Selección Mexicana me distrae porque en esa hora a los senadores y diputados se les ocurrió sesionar; pongamos que no veo el futbol; tampoco puedo ver las paginas de los periódicos porque no van al minuto a minuto, entonces me voy al Canal del Congreso. Sintonizo y me doy cuenta que de todos sus términos técnicos y legales con los que hablan entiendo la mitad -o menos-, y, en cambio, percibo que no hablan de la nación sino de defender sus colores partidistas.  ¿Qué hago? Me encuentro la nota más actualizada sobre el debate y la comparto en Facebook y Twitter… ¿eso ya me salva de las garras del futbol y me vuelve una persona de bien para mi País? ¿Estoy exento de las críticas y lo que suceda ya no será mi culpa?

Si volteamos a ver a Brasil, podremos ver cómo ciudadanos de una de las naciones más futboleras se han volcado a las calles a manifestarse, y en plena justa mundialista ( ¿también a ellos los distrae el futbol?).

Sucede que uno de nuestros deportes favoritos es culpar  personas o factores externos, pero seguimos todavía sin hacernos responsables por nosotros mismos; asumimos nuestra desdicha y nuestras derrotas como una consecuencia de lo que los demás dejan de hacer.

Con Mundial o sin Mundial los políticos han hecho lo que han querido con nuestro País y no hemos podido o sabido hacer nada. Habla por sí solo el regreso a la silla presidencial  del Partido que más daño le ha hecho al País (y con el hombre menos respetado y más criticado por los mexicanos).

Somos una nación distraída y cegada,  apática y temerosa de actuar, pero de eso, el futbol no tiene la culpa.

 

Aquí les dejo un texto muy interesante encontrado en Letras Libres: “Haz Patria, Lincha a un Pambolero”.

Edición: Gerardo Wario

Twitter: @homerontiveros