SONIDOS REGIOS: 10 BANDAS PARA ESCUCHAR DE MONTERREY

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Hubo una década en la que las bandas que tomaron notoriedad en el mapa del rock en México fueron regiomontanas. A esto malamente se le llamó “Avanzada Regia”. Y digo malamente porque se confundieron momentos, circunstancias y demás; entonces cada grupo que firmara contrato con una discográfica en automático, y por ser de Monterrey, se decía y dice, que forma parte de esta Avanzada, aún y cuando varios de los grupos más conocidos están en contra de este nombre y no se identifican con él.

La cuestión es que después pareció que hubo un gran bache en cuanto a la música que se hacía en tierras regias. Parecía que en lugar de brotar más bandas de calidad, bastaba con las que ya había. Entonces comenzó a escucharse por las calles de la ciudad que cada vez había menos bandas buenas y que las jóvenes no merecían la atención de un público nutrido.

Pero la verdad es que sí hay música y bandas haciendo buenos trabajos. Por alguna razón, que podrían ser diversas desde la apatía de un público joven, pasando por la apatía de la banda por promoverse, hasta el hecho de competir con tanta información en las redes, muchas bandas no han sido escuchadas como se debería.

Estas son algunas de las bandas en Monterrey a quienes hay que prestarles el oído y nuestra atención.

 

Buffalo Blanco.

Esta banda tiene un sonido estructurado con rock y folk. Acaban de editar su tercer trabajo y el primero completamente en español. La banda fue formada por David Castillo y Charly Castro en uno de los momentos de más inseguridad en la ciudad durante el que se juntaron a hacer lo que les gustaba: canciones. En Buffalo Blanco hay integrantes de Jumbo, Volovan y Niña.

 

Cuatro Sobre la Luna.

Ellos transitan sin problema entre el rock, folk y la psicodelia. Sus letras tratan de reflejar situaciones tanto personales como sociales de lo que ocurre alrededor. Tiene un disco completo que fue mezclado en Sonic Ranch. El trabajo en las armonías y los teclados es interesante al igual que la banda en su conjunto.

 

Mississippi Queens.

Mississippi es una banda de rock, así tal cual. En ellos podrás escuchar algo que ya poco se hace en el rock: solos de guitarra. Sus canciones no siguen estructuras comerciales pues la mayoría pasa de los 5 minutos. Su disco “En los tiempos de la bola” fue realizado sin prisas, en lapso de varios años hasta que quedaron conformes. Sus letras igual hacen alusión a situaciones actuales del país como personales a través de metáforas.

 

Siskodélicos.

Realmente ellos son una banda nueva, apenas en agosto del 2015 tuvieron su primer tocada, aunque sus integrantes habían formados parte de otras bandas locales. Tienen un sonido “garagero”, desenfadado y visceral que acompañan con letras de temática personal y hasta ellos resultaron sorprendidos cuando comenzaron a sonar en radio en el ex DF. Este 2016 es la salida de su primer disco.

 

Charlie Rodd.

A Charlie Rodd lo escuché por primera vez en el estudio de grabación del ITESM y me gustó inmediatamente porque no sabía que alguien estaba haciendo ese tipo de canciones folk en Monterrey. Él tiene una tendencia muy marcada hacia el folk acústico pasando por momentos entre el country, rock y el pop. Sus canciones son redondas y transmiten una naturalidad que hacen creerle lo que canta.

 

Danzantes.

David Byrne mencionaba la importancia que tenían los lugares céntricos donde se reunían personas creativas, pues estos alimentaban propuestas artísticas y daban nacimiento a otras. Esto fue lo que ocurrió con Danzantes, una banda que se formó en Nodriza, un espacio que se ha convertido relevante para la música en la ciudad pues ahí hacen conciertos con bandas independientes y también funcionan como estudio de grabación. Letras desde la introspección acompañadas de una base sólida de bajo y batería. Decir que solo son rock sería injusto. Si bien tienen un sonido duro, también hay atmósferas nostálgicas de teclados. La base es el rock, de ahí transitan por diversas arterias de éste.

 

Skapital Sound.

Esta banda hace ska tradicional y two tone con letras que van del desamor a temáticas relacionadas con la cultura del ska. Sus integrantes forman parte de otras dos agrupaciones regias con mucha trayectoria: Inspector y Bamboo. Resalta su sección de metales, que si bien en este género abundan las secciones desafinadas, en esta banda es todo lo contrario. Su primera producción, de título homónimo, los ha llevado en su corta carrera a algunos de los principales festivales de ska y reggae en el país.

 

Young Tender.

A ellos los encontré vagando por Facebook y cuando los escuché me pregunté por qué no sabía nada de ellos. Su sonido es muy cargado hacia el pop, y aunque hay muchos teclados presentes y baterías programadas, también dan lugar a guitarras con destellos de funk. Su sencillo “Si no vas a ser tú” ha sido tan bien recibido que los ha hecho sonar en algunas radios del país. Hay quienes dicen que es todo un hit de verano. Música con alto groove bailable.

 

El Catrín.

El metal, con algunas de sus variantes y subgéneros es por donde transita esta banda, ellos lo llaman “Future Metal” pues van desde el Metalcore pasando por el Progressive, Black, Power, Trash y hasta Pop. Hace tres años comenzaron como grupo después de haber formado otros proyectos anteriores. Tienen un EP llamado “Damage Democracy” donde las letras, todas en ingles, hablan de distintos aspectos de la sociedad como la manipulación de los medios, el poder del dinero y otros más.

 

Everest.

Banda regia que fusiona el funk con el hip hop. De pronto aparecieron en una publicación argentina sobre bandas mexicanas, los escuché y para mi sorpresa resultaron ser de Monterrey, y muchos de nosotros ni enterados. Cuentan con un EP homónimo donde la base rítmica trabaja en buena forma para sostener el groove; hay guitarras con mucho sonido funk y las melodías de voz están más cercanas al rap, aunque por momentos sí hay partes cantadas. Buen manejo del ritmo por parte del MC y la banda en general suena muy acoplada y con sonido propio. No hay muchas bandas de funk, o prácticamente no hay en Monterrey haciendo música propia, ésta es una buena opción.

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LOS TRIBUTOS NO TIENEN LA CULPA

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Últimamente he escuchado y leído comentarios que culpan a los tributos de lo que ocurre con la escena de rock local o nacional. Nada más absurdo. Los tributos no tienen la culpa de lo que pasa en una escena musical, al menos no en la nuestra.

Hay que empezar por establecer que son dos cosas muy distintas una banda de tributos a una banda de música original, los fines y las formas son muy distantes entre una y otra; mientras los tributos lo que buscan es solo dinero, las de música original buscan aceptación, reconocimiento y trascendencia, aunque hay que señalar que en ambos casos hay quienes los hacen por hobby (y precisamente a eso suenan: a hobby).

Poner a los dos tipos de bandas en un mismo costal es un error, pues nunca será lo mismo componer canciones que interpretar las de otros. No digo que una sea mejor que la otra, si se hacen bien ambas requieren de talento y conocimiento, sino que simplemente son dos cosas muy distintas y no podemos ponerlas en la misma situación.

En relación a los tributos, después de hablar con los dueños de algunos bares (Café Iguana, Tumba y Nachos & Gangas) la realidad es que tanto los bares como los músicos ganan más con los tributos porque la gente está dispuesta a pagar un cover por ellos, cosa que generalmente no hacen por ver a bandas originales. Es decir, la gente prefiere ir a ver un tributo que una banda original. Este es un tema que abordaré en otro texto porque vale la pena hablar de los distintos músicos: los que viven de ello y los oportunistas.

Esto ha llevado a que haya un conformismo tanto por parte de algunos músicos como de parte del público. Hay músicos que ya se la tomaron fácil haciendo tributos y crear música propia no les interesa en lo más mínimo. Y hay público que ya no le llama la atención ir a escuchar bandas nuevas, mencionando generalmente que “no hay ninguna que valga la pena”. Y la verdad es que no se les puede culpar o criticar, aún y que sea una postura conformista, nadie puede culparlos de nada.

Lo que sucede es que necesitamos un culpable que no seamos nosotros mismos. Si no, habría que preguntarnos qué estamos haciendo mal o dejando de hacer las bandas de música original. La respuesta más simple por parte de las bandas es que la gente prefiere lo mismo de siempre, las mismas bandas y las mismas canciones. Entonces habría que preguntarnos por qué prefieren eso. Algo está mal cuando las bandas de música original le abren a las de tributos.

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Sí, hay que reconocer que al menos el regiomontano vive de la nostalgia. También hay que decir que sí es excesiva la cantidad de tributos que se hacen en la ciudad; esto conlleva a que haya muchos oportunistas que hagan tributos de muy mala calidad y a cualquier artista, sin importar que vaya a estar o haya estado en la ciudad el grupo original. En este sentido el público tendría que ser más exigente, justo como lo es con las bandas de música original.

Pero, ¿cómo pedirle al público que se dé oportunidad de escuchar una banda nueva y pagar un cover por ello si ni los mismos músicos lo hacemos?

Una escena de bandas locales, de música original, no tiene nada que ver con los grupos de tributos. Los espacios ahí siguen, no están cerrados a las bandas, pero por alguna razón que no hemos descifrado bien, la gente prefiere ir a un tributo que a una “tocada”. Entonces habría que preguntarnos los músicos que hacemos canciones, ¿por qué la gente no nos escucha? Es decir, no todo el problema es del público, también hay una responsabilidad nuestra por lo que hemos dejado de hacer.

Si la gente no va a escucharte no solamente es que le guste lo mismo de siempre, no solo es que no entienda tu música, también puede ser que tu propuesta no sea buena, pero eso generalmente no lo contemplamos.

Los tributos pueden ser culpables de muchas cosas, pero no de que la escena local o nacional de rock no resalte como debería. No porque la gente deje de ir a los tributos quiere decir que habrá más bandas originales ni más público escuchándolas.

Twitter: @homerontiveros

¿QUÉ ES UN ROCKSTAR? Parte 1

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Si tomamos literalmente el significado de la palabra en ingles, un rockstar sería una estrella de rock. Sin embargo hoy en día el significado de rockstar es muy variado. Incluso hay quienes son llamados de esta forma sin tocar en una banda de rock, o en ocasiones, sin tocar nada.

El significado de rockstar y el uso de este termino ha trascendido a la música o los músicos. También es sabido que ahora es utilizado con un significado negativo o despectivo ¿En qué momento ser un rockstar se convirtió en algo malo? Ahora que te digan que eres rockstar es un sinónimo de ofensa; quieren decir que eres un alzado, pedante, engreído, en pocas palabras un mamón.

Entonces, ¿qué es un rockstar? Hoy en día, diversas cosas.

Pero bien podemos empezar por discutir lo que NO es un rockstar. Yo propongo algunos puntos, los discutimos y así todos aportamos.

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-Un rockstar no es cualquier persona que tenga una banda y use lentes oscuros.

-Pertenecer a una banda famosa, o medianamente conocida, no te convierte en un rockstar en automático.

-Subirte al escenario literalmente “hasta la madre” de intoxicado o alcoholizado y decir cosas incomprensibles, o creyéndote “El rey lagarto”, no es ser rockstar.

-Cobrar por tocar no te hace un rockstar. Cuantas veces hemos escuchado “Es que esos weyes ya son rockstars, cobran por tocar”.

-No se es rockstar solo por pedir un equipo decente para poder tocar. “Esa banda son rockstars no quieren tocar con lo que hay”, y resulta que no hay lo básico.

-Un rockstar no es cualquier persona que se la pase tomándose fotos con artistas. “íralo, bien rockstar tomandose fotos con famosos”, dicen muchos.

-No es rockstar un músico o artista solo por no contestar tus inbox de facebook o twitter. Por alguna u otra razón todos dejamos mensajes sin contestar. En todo caso sería otro apelativo, pero no rockstar.

-Que una banda, o músicos, no quieran que entren a su camerino no los hace rockstars,  como tampoco tener un camerino te convierte en rockstar. Es su espacio privado, su lugar íntimo. Es como si los aficionados quisieran entrar antes y después de un juego de futbol a los vestidores.

-No todo músico mamón (engreido) es un rockstar.

-No todo el que se cree rockstar lo es.

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LA CIUDAD DE LOS TRIBUTOS Pt. 1

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Los tributos a bandas o artistas de distinta índole están a la orden del día en la ciudad, ganando terreno a la música original; pero, ¿qué es un tributo?

Según el diccionario de la RAE, tributo es “aquello que se tributa”. Y tributar significa “ofrecer o manifestar veneración como prueba de agradecimiento o admiración”. Entonces, basados en este significado, lo primero que me pregunto es: ¿se le está rindiendo tributo a quien se lo merece o sólo se trata de una forma fácil de los músicos para hacer algo de dinero? Porque si bien hay tributos oficiales y especializados, como el de “Dios salve a la Reina” o “Marrano Rosa”, entre otros, no deja de llamarme la atención ver tributos a Maná, Gloria Trevi, Camila, grupos que están en activo como Café Tacvba, y, ahora, lo más increíble: tributos a Dj´s.

“Basta de tributos”, dicen algunos con descontento ante esta práctica. Pero hay quienes también los defienden, amparados en la idea de que es una opción más para ofrecer música en la ciudad.

No hay duda: Los tributos le han ganado terreno a la música original.

Pero en esta situación hay tres partes involucradas: las bandas, los lugares y el público. Vamos por partes.

 

Los lugares:

Estos son los menos culpables de los involucrados. No hay que olvidar que son un negocio primordialmente; funcionan gracias a las ventas y a la afluencia de gente, por lo tanto, su prioridad será realizar las actividades que les dejen mejores ganancias: si un tributo les deja más dividendos que una tocada de bandas locales, se decidirán por lo redituable. No son difusores ni promotores de bandas; pueden proporcionar sus espacios, es cierto; pero ante todo tienen que ver por su negocio. Por ende, si la gente acude o pide ver una banda local, el lugar hará esa tocada, pero si nadie lo pide no tiene por qué hacerlo. Son un negocio y funcionan como tal.

 

Las bandas:

Durante la ola de violencia que se desató en la ciudad muchos antros cerraron y el trabajo para las bandas de covers se vino a la baja drásticamente. Hay algunos lugares que aún contratan bandas pero ya no pagan lo que se pagaba antes, entonces muchos han tenido que recurrir a los tributos, ¿por qué? Pues muy fácil, porque si lo que están contratando los antros son tributos, pues obviamente los músicos se tendrán que acoplar si quieren conseguir trabajo, ni modo que se aferren a querer tocar los covers que ellos quieran. Lo de aferrarse hay que dejárselo a las bandas de música original. Hay que mencionar que existe una gran cantidad de músicos que no les interesa hacer música original, y ni modo, hay que respetar su decisión. También existen los músicos y bandas que realmente tratan de rendirle tributo a alguna otra banda o artista por mero gusto propio; estos generalmente son a artistas no muy masivos. Ahora, si bien los músicos se tienen que acoplar a esta dinámica, también hay que decir que existen muchos mercenarios que sólo ven una forma fácil de hacer unos cuantos pesos; abaratan el trabajo y terminan haciendo tributos de muy baja calidad y a artistas que bien puedes ver en vivo en otra ocasión, es decir, son meros oportunistas. Generalmente sólo sacan las canciones a medias y suenan realmente mal; entonces, si copiando un tema que alguien más compuso suenan mal, no quiero imaginar cómo sonarán haciendo algo original. Un tributo tendría que realizarse,  primero, a un artista que realmente valga la pena ser homenajeado; uno que o ya no podremos ver en vivo, o que difícilmente vendrá a la ciudad. Hacerle “tributos” a bandas que están en activo, que en cualquier momento visitan la ciudad, o, aún peor, a bandas que son de la misma ciudad, es mero oportunismo.

 

El público:

Es la parte más importante de las tres por la simple razón de que si no acudieran y llenaran, en ocasiones, los lugares donde se hace algún tributo, simplemente no existirían. Si los tributos se hacen frecuentemente en la ciudad es porque la gente responde a ellos. O si no ¿por qué hay más gente en los tributos que en las tocadas de bandas locales? Platicando con algunos dueños de antros, todos coinciden en que la asistencia a tributos es mucho mayor a la de alguna tocada de banda local. Incluso hay algunos donde la gente accede a pagar un cover de entrada, cosa que difícilmente harían por ver a una banda local o nueva. Aquí también vale la pena que las agrupaciones de música original se pregunten por qué la gente prefiere escuchar un cover, aunque sea mal tocado, a una canción original. ¿Se están haciendo buenas canciones propias?

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El acto de tributar se ha abaratado, hoy en día se le rinde tributo a cualquier banda sin tener el más mínimo sentido de lo que esa palabra o acción significa. Esto pega significativamente en el hecho de que se está dejando de prestar atención a la música original, Los antros siguen dejando un espacio para propuestas locales o nuevas, pero esto es en días “flojos”, y el fin de semana el terreno es más fácil cederlo para a un tributo que pueda dejar más ganancias, pero que no tendrá ningún tipo de trascendencia.

Twitter: @homerontiveros

PD: La segunda parte se trata de un reportaje con opiniones de dueños de antros, músicos y público.

LAS CANCIONES DEL ROCK REGIO

La Ciudad de la Nostalgia Parte 2

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Buscando razones del por qué el público y los medios no ponen atención a las bandas regias hoy en día, no nos hemos detenido en algo muy importante: las canciones.

Generalmente cuando una banda comienza a sobresalir de las demás es por sus temas; porque han hecho canciones con las que los demás se han identificado de una u otra forma y éstas terminan siendo un reflejo de un determinado momento o época.

Cuando las bandas en Monterrey comenzaron a tomar notoriedad, en la década de los 90, fue principalmente por su propuesta, la cual incluía canciones que el público, asiduo a las tocadas ,comenzó a hacer suyas; tan así que muchas incluso se convirtieron en himnos generacionales y hasta de alcance internacional.

Habrá quien mencione que las canciones de algunos grupos contaron con el apoyo de una compañía en su difusión, y aunque esto es cierto, hay canciones que tuvieron su vida de forma independiente en esta ciudad; es decir, la gente las coreaba en las tocadas sin tener una proyección en medios, como ocurrió por ejemplo con Cabrito Vudú, La Flor de Lingo, Las Espantosas X, El Gran Silencio, Bamboo, Quiero Club y más bandas.

Ahora contamos con Internet como el medio de difusión más importante. Sin embargo, la realidad es que la atención del público y los medios en Monterrey no está sobre las bandas regias. ¿No será que están faltando nuevas canciones memorables?

Podríamos ser un poco autocríticos y preguntarnos si es que al público no le gusta lo que decimos y cantamos, si no se sienten identificados, o tal vez perdimos el talento para hacer grandes canciones, esas que trasciendan al tiempo y el espacio, como las que siguen sonando después de 20 años.

Bien valdría la pena hacer un ejercicio, a forma de lista, y responder esta pregunta para hacernos una idea de dónde estamos ubicados:

En opinión de cada uno, ¿cuáles son las canciones representativas del rock regio hasta hoy día?

Twitter: @homerontiveros

¿EN REALIDAD QUIEREN VER BANDAS REGIAS?

Las Bandas Regias En Festivales Regios.

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Se acaba de dar a conocer el line up del festival Pa´l Norte de este 2014. De las bandas regias esta Jumbo, y repiten A Band of Bitches, Kinky y Buffalo Blanco. Faltan un par de bandas por anunciar y estoy casi seguro que una de ellas será Zurdok, pero es mera intuición.

 

El caso es que leyendo comentarios en las redes sociales me llama mucho la atención que muchos opinan sobre la falta de bandas regias jóvenes en el cartel pero, ¿en realidad quieren ver a las bandas regias? Digo, la idea de estos festivales, aparte de lo económico, tendría que ser traer elenco que generalmente no viene a la ciudad, eso en la teoría porque sabemos que en la práctica es distinto. O, como lo hacen ahora, juntar una cantidad de artistas que en conjunto, todos en una misma ocasión, llamen la atención de los regios. Entonces, ¿qué lugar ocuparían ahí las bandas regias? Y no me refiero a las ya conocidas, por que ellas, para bien o mal, siempre habrán algunas incluidas en estos festivales.

 

Sí, se que me dirán que es un gran espacio para que se den a conocer las bandas nuevas; pero entonces me pregunto: ¿dónde estamos cada vez que esas bandas tocan en la ciudad? ¿Qué tan dispuestos estamos a llegar temprano por ver a una banda joven regia? Cuando a las bandas nuevas las ponen a abrir estos festivales prácticamente no hay gente a la hora que están tocando. ¿Se moverían de una escenario a otro para ir a ver una propuesta regia que no conozcan? Pienso que en realidad no nos damos el tiempo, ni tenemos la disposición, para escuchar bandas nuevas de Monterrey.

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El otro punto es que este tipo de festivales tampoco son para andar descubriendo talentos-¿o sí deberían de serlo?- Si ellos dan el espacio, muy bien, se agradece. Sería genial que fuera también una plataforma de impulso para grupos, pero si no lo hacen es porque simplemente no hay una demanda, y al final del día estos festivales son un negocio, y los organizadores tienen que verlo como tal.

 

Dirán que es porque no hay bandas jóvenes de calidad. Mentira, sí las hay. Tal vez contadas pero sí las hay.

 

¿En realidad quieren ver a las bandas regias? Si es así, entonces habría que apoyarlas no solo en estos festivales sino es las distintas partes donde se presenten; que sea un apoyo real. Si quieren más bandas regias en estos festivales tienen que pedirlas, ¿o solo queremos escuchar las mismas de hace años? Si seguimos viendo las mismas bandas en los festivales es por una razón sencilla: la gente las sigue pidiendo.

Twitter: @homerontiveros

LA CIUDAD DE LA NOSTALGIA Parte 1

Monterrey y su Avanzada.

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En Monterrey pareciera ser que nos gusta vivir de la nostalgia. A esta idea le vengo dando vueltas desde hace tiempo por distintas razones. Obviamente que se puede estar en desacuerdo, pero vale la pena cuestionarnos.

 

Tuvimos una época dorada, si así se le puede llamar, con la Avanzada Regia, donde grupos regiomontanos gozaban de un público que acudía a verlos aún sin tener disco grabado. Había algunos espacios para tocar que fueron definitivos, de hecho un par aún existen. Se generó una escena que contaba con lugares para tocar, espacios en los medios, programas y columnas especializadas y un público que pagaba por ver a estas bandas. Esto, a mediados de los noventa, atrajo la mirada de las compañías hacia la ciudad y bandas como Control Machete, El Gran Silencio, Zurdok y Plastilina Mosh entre otros, estuvieron bajo los reflectores nacionales e internacionales. Después fuimos saliendo de la escena local más bandas como Kinky, La Flor de Lingo, Inspector, Genitallica, Volovan, y Jumbo, generando un boom del rock regio en muchas otras latitudes.

 

Cabe mencionar que el movimiento no comenzó con Control Machete, sino que antes hubo muchos grupos que fueron actores importantes en la escena, como Acarniences, Crazy Lazy, Cabrito Vudú o Mamíferos Habituales, por mencionar algunos.

 

Esto fue algo muy significativo y que sin duda marcó un antes y un después. A nivel internacional se habló de Monterrey y su escena: la ciudad era un semillero de bandas importantes.

 

El problema es que hoy en día, casi veinte años después, se sigue hablando de los mismos grupos.  Conviene aclarar que todos esos grupos alcanzaron su lugar por sí mismos, aún los que ya no existen; y que el hecho de que se sigan mencionando y pidiendo es señal de haber hecho un trabajo bien hecho. Pero los grupos que siguen teniendo convocatoria y se siguen escuchando son los mismos de hace casi dos décadas. Una prueba: el regreso de Zurdok.  De lo más reciente que se ha hablado en la Ciudad fue de un regreso y no del nacimiento o aparición de una banda trascendente en el mapa regiomontano.

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Bandas como Quiero Club, She´s a Tease o Bam Bam prácticamente tocaban más afuera que aquí; tenían más oportunidades fuera de la ciudad y algunas tuvieron que emigrar, otras terminaron desintegradas (como Bam Bam). Está el caso de Niña, una real banda indie regiomontana que en el DF goza de un estatus de banda de culto para un sector de seguidores y acá no ha tenido la misma relevancia.

 

Aclaro que no se trata de culpar a nadie, sino más bien preguntarnos por qué seguimos anclados a los logros de hace veinte años; por qué no se está escribiendo una historia joven, o por qué no la escriben las generaciones más jóvenes.

 

Bandas sí hay,  me consta y no creo que sea ese el problema. Probablemente para los grupos jóvenes hasta ya sea molesto que se les hable de la “avanzada”. No dejo de pensar en una situación similar como la del hermano menor que constantemente le están recordando los logros de su hermano mayor.  Lo logrado hasta el día de hoy por las bandas antes mencionadas sin duda es importante para la escena regia porque genera un antecedente histórico, pero es momento de escribir una historia nueva y no seguir viviendo de las victorias pasadas. La Avanzada Regia fue y es muy importante pero convendría darle vuelta a la hoja. Grupos como El Gran Silencio, Jumbo o Inspector ya escribimos nuestra historia. Hicimos un camino, el cual vamos recorriendo con todos sus altibajos, pero esa es una página que se comenzó a escribir hace más de veinte años y pareciera haberse quedado en puntos suspensivos. ¿Qué sigue después de esos puntos?

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Falta escribir sobre las páginas blancas de esta ciudad una nueva historia, una radiografía de lo que ocurre entre los jóvenes; cuál es su sentir, su percepción de la realidad, escuchar qué es lo que tienen que decir. Es necesaria la voz de hoy, la actual; que los jóvenes reclamen su espacio, su lugar, sus ideas y sobre todo que se hagan escuchar.

 

¿Qué los detiene? ¿Qué les ha faltado para conquistar a las nuevas audiencias? ¿Por qué las nuevas generaciones parecen ser indiferentes al quehacer de sus contemporáneos y recurren a grupos de una época diferente para satisfacer sus necesidades musicales? ¿O somos simplemente una sociedad cómodamente instalada en la nostalgia?

 

En la próxima entrega abordaremos el tema del Barrio Antiguo y los antros como un acto de nostalgia.

 

Twitter: @homerontiveros

 

Edición a cargo de Gerardo Wario.