ME MATA SI ME NECESITAS DE QUIQUE GONZÁLEZ: UN DISCO PARA ESCUCHAR MIRANDO POR LA VENTANILLA

 

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Me Mata Si Me Necesitas es el nuevo disco del español Quique González acompañado por Los Detectives. Son diez tracks vestidos con retazos de Rock, Country y Pop, lo que los españoles llaman Americana. Pero ojo, para nada es una intentona de sonar a los americanos; Quique tiene un sonido auténtico porque sus canciones tienen identidad propia, caminan por si solas en senderos por los que en algún momento de nuestra vida hemos caminado, entonces es rápida la identificación.

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Hay que decir que este disco es para escucharlo en solitario, es un viaje personal porque no es música para escuchar mientras se hace algo más; son canciones que se escuchan mientras se observa el tiempo y la vida pasar a través de la ventanilla. Eso son estas canciones: la ventanilla por donde observamos la carretera, esa por donde vamos transitando. Por momentos Me Mata suena a desierto, pero no a ese de cactus, víboras y arena, sino al desierto urbano por donde caminamos solitarios y silenciosos entre dunas de concreto: La soledad de una ciudad.

El incluir un violín, una mandolina y un acordeón en ciertos temas le da un matiz acertado, algo así como haber elegido una buena corbata a la camisa, no la clásica, una diferente pero que combina bien con ella. Esto no es raro pues la producción estuvo a cargo de Rick Falkner, quien hace un trabajo muy limpio sin arreglos de más ni vueltas que terminen llegando a la nada; aquí parece que cada instrumento tiene su lugar y que cada melodía sabe bien hacia dónde va.

Canciones redondas que hablan de estar al borde, de llamadas que se pensaron pero nunca se hicieron, de tener fe, de despedidas, de los estrechos callejones del corazón, de orquídeas en el tráfico y la casa de los padres.

Me Mata Si Me Necesitas es un disco para escucharlo frente al espejo y mirar qué hay detrás nuestro.

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RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA: BOOGARINS, ENTRE EL TROPICALISMO Y LA PSICODELIA

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Boogarins es una banda brasileña originaria de Goiania, región del país que entre otras cosas es conocida por sus conciertos de música sertaneja, que es algo así como el country brasileño.

La banda se formó apenas en el 2012, pero ya para el siguiente año y gracias a su primer EP As plantas que curam, salieron de gira pudiendo llevar su música a Europa, Estados Unidos de América y Latinoamérica.

Para el 2015 editan su segundo disco Manual ou Guia Livre de Dissolucao dos Sohnos, disco que fue grabado en España tras su gira por el continente europeo. A su corta edad, porque hay que mencionar que están en los 20’s, han logrado crear una música que los lleve a distintas latitudes y se hable de ellos en diversos medios del mundo.

Boogarins tiene un sonido psicodélico que transita por las calles del rock, soul y el jazz; una avenida que conecta con la tradición de la música brasileña y no precisamente el bossa o la samba, sino de aquellos que reinterpretaron su propia música y raíz: Os Mutantes, Caetano Veloso o Tom Ze; pero también encontramos en su música ecos de Pink Floyd y Jimmy Hendrix por mencionar algunos.

Estos jóvenes brasileños están muy cerca del Tropicalismo. No es nada extraño cuando sus integrantes mencionan que han pasado su adolescencia escuchando discos de músicos cercanos a este gran movimiento artístico y cultural que se generara en Brasil.

Al igual que hicieron algunos de los grandes artistas de este movimiento brasileño, estos jóvenes mezclan temas populares y festivos con la protesta, algo que en su momento hiciera que artistas como Caetano Veloso y Gilberto Gil fueran considerados enemigos peligrosos y tuvieran que exiliarse durante la dictadura en Brasil.

En su música es palpable el compromiso para consigo mismos como músicos y artistas. No hay concesiones ni subestiman al escucha. Hay atmósferas generadas por guitarras y voces que deambulan a través de diversos efectos generando momentos oníricos donde Dinho Almeida canta de adentro hacia el espejo que somos nosotros.

Rifs de guitarras, melodías de voz que planean sobre nubes armónicas y ritmos que nos muestran que las estructuras están para romperse y que la canción nunca debe ser la misma.