EL JAZZ NO ES POSE, MODA NI TRENDING TOPIC

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Ilustración de Andrew Novialdi

Hablar de jazz no solo es hablar de música, se trata en sí de un estilo de vida. Sin embargo, es día en que muchas personas tienen una idea errónea  de éste género musical: desde el que piensa que solo es para algunos, hasta el que dice que es “música de elevador”.

Hace días, navegando en la red me encontré con este post de Alex Mercado donde menciona lo que para él es y no es Jazz. Cuando lo leí no pude estar más de acuerdo, y aunque se trata de su opinión, sus ideas son globales.

Para quienes no lo conocen, Mercado es uno de los más importantes músicos de jazz en México. Con una trayectoria internacional ha trabajado junto a Antonio Sánchez, John Patitucci y Luis Perdomo entre otros, además de que su disco “Symbiosis” fue uno de los más aclamados del 2014 por la revista Downbeat.

Este texto formará parte de un libro de Alex que próximamente será publicado.

 

El jazz no necesita guaridas secretas, ni lugares oscuros con más sombras que personas. No necesita estar en la cola ni mendigar la atención de nadie haciendo concesiones o vendiéndose al mejor postor. No necesita acompañarse de queso y vino, ni es música funcional que engalane un evento con músicos vestidos de smoking.

El jazz no es sax, ni cantante con vestido sexy. No es los Kralls, ni los Bublés. El jazz no es una persona!

El jazz no es día festivo para que se programe una vez al año.

El jazz no es pose, moda ni trending topic.

El jazz no es caos, desorden, ni anarquía. 

El jazz no está muerto, sepultado en la trompeta de Armstrong, encapsulado en los dedos de Peterson o congelado en el refrigerador de la melomanía conservadora. 

El jazz no está en Nueva Orleans, ni en la sobrevalorada vanguardia de Nueva York. 

El jazz no es Take Five, ni la Chica de Ipanema, ni la música de la Pantera Rosa.

El jazz no es negro, ni blanco, ni azul, latin, fusión o free. 

El jazz no es para “relajarse”, ni música para viejitos. 

El jazz no es música de elevador. (En todo caso, te eleva al cielo!) 

El jazz no es estigma, prejuicio ni juicio. 

El jazz no es elitismo ni prototipo. 

El jazz no es de nadie, es de todos.

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Obra de Debra Hurd

 

El jazz es.

El jazz se funde con todo pero no se lo traga nada.

El jazz no sólo hace bailar al cuerpo, sino al espíritu.

El jazz es un movimiento, una fuerza, un huracán; una manera de reaccionar ante la vida y la muerte.

Es una persona que irrumpe el silencio con notas improvisadas, una vez dichas y después olvidadas cuya fugacidad, impacta, penetra, pasma, noquea, hace y deshace el corazón de un escucha con mente y corazón abiertos.

El jazz es el único que se atreve a dialogar con su interlocutor al tú por tú, con los recursos que se tienen, sean pocos o muchos, pero honestos al fin.

El ‪#‎jazz‬ es y siempre será accesible!
Alex M.

Twitter: homerontiveros

 

LOS TRIBUTOS NO TIENEN LA CULPA

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Últimamente he escuchado y leído comentarios que culpan a los tributos de lo que ocurre con la escena de rock local o nacional. Nada más absurdo. Los tributos no tienen la culpa de lo que pasa en una escena musical, al menos no en la nuestra.

Hay que empezar por establecer que son dos cosas muy distintas una banda de tributos a una banda de música original, los fines y las formas son muy distantes entre una y otra; mientras los tributos lo que buscan es solo dinero, las de música original buscan aceptación, reconocimiento y trascendencia, aunque hay que señalar que en ambos casos hay quienes los hacen por hobby (y precisamente a eso suenan: a hobby).

Poner a los dos tipos de bandas en un mismo costal es un error, pues nunca será lo mismo componer canciones que interpretar las de otros. No digo que una sea mejor que la otra, si se hacen bien ambas requieren de talento y conocimiento, sino que simplemente son dos cosas muy distintas y no podemos ponerlas en la misma situación.

En relación a los tributos, después de hablar con los dueños de algunos bares (Café Iguana, Tumba y Nachos & Gangas) la realidad es que tanto los bares como los músicos ganan más con los tributos porque la gente está dispuesta a pagar un cover por ellos, cosa que generalmente no hacen por ver a bandas originales. Es decir, la gente prefiere ir a ver un tributo que una banda original. Este es un tema que abordaré en otro texto porque vale la pena hablar de los distintos músicos: los que viven de ello y los oportunistas.

Esto ha llevado a que haya un conformismo tanto por parte de algunos músicos como de parte del público. Hay músicos que ya se la tomaron fácil haciendo tributos y crear música propia no les interesa en lo más mínimo. Y hay público que ya no le llama la atención ir a escuchar bandas nuevas, mencionando generalmente que “no hay ninguna que valga la pena”. Y la verdad es que no se les puede culpar o criticar, aún y que sea una postura conformista, nadie puede culparlos de nada.

Lo que sucede es que necesitamos un culpable que no seamos nosotros mismos. Si no, habría que preguntarnos qué estamos haciendo mal o dejando de hacer las bandas de música original. La respuesta más simple por parte de las bandas es que la gente prefiere lo mismo de siempre, las mismas bandas y las mismas canciones. Entonces habría que preguntarnos por qué prefieren eso. Algo está mal cuando las bandas de música original le abren a las de tributos.

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Sí, hay que reconocer que al menos el regiomontano vive de la nostalgia. También hay que decir que sí es excesiva la cantidad de tributos que se hacen en la ciudad; esto conlleva a que haya muchos oportunistas que hagan tributos de muy mala calidad y a cualquier artista, sin importar que vaya a estar o haya estado en la ciudad el grupo original. En este sentido el público tendría que ser más exigente, justo como lo es con las bandas de música original.

Pero, ¿cómo pedirle al público que se dé oportunidad de escuchar una banda nueva y pagar un cover por ello si ni los mismos músicos lo hacemos?

Una escena de bandas locales, de música original, no tiene nada que ver con los grupos de tributos. Los espacios ahí siguen, no están cerrados a las bandas, pero por alguna razón que no hemos descifrado bien, la gente prefiere ir a un tributo que a una “tocada”. Entonces habría que preguntarnos los músicos que hacemos canciones, ¿por qué la gente no nos escucha? Es decir, no todo el problema es del público, también hay una responsabilidad nuestra por lo que hemos dejado de hacer.

Si la gente no va a escucharte no solamente es que le guste lo mismo de siempre, no solo es que no entienda tu música, también puede ser que tu propuesta no sea buena, pero eso generalmente no lo contemplamos.

Los tributos pueden ser culpables de muchas cosas, pero no de que la escena local o nacional de rock no resalte como debería. No porque la gente deje de ir a los tributos quiere decir que habrá más bandas originales ni más público escuchándolas.

Twitter: @homerontiveros

MÚSICA PARA TURISTAS

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Una forma de conocer un país o una ciudad es a través de su música; en ella encontramos no solo parte de su historia, sino también su sentir en diversos momentos del tiempo. El pulso de una sociedad podemos sentirlo en sus canciones. Por más superficial que pueda parecer un tipo de música reflejará una realidad de algún sector de esta sociedad, y así, a través de las diferentes músicas de un “pueblo”, podemos conocer las diversas partes que forman el mosaico social con todas sus imágenes y colores.

Desde luego que esto no es único de la música, también podemos hacerlo a través de su literatura, sus obras plásticas, esculturas, pinturas y hasta en el arte callejero. En mi caso, lo primero a lo que acudo antes de viajar y durante el viaje a una determinada ciudad o país, es a su música.

Pero hay que estar atentos porque no toda la música nos muestra el pulso real de un país. Si bien arriba he mencionado que hasta la más superficial refleja algo de una ciudad, hay que considerar que también existen espejismos, o música endulzada de tal forma que se produce con el cliché de lo que se quiere escuchar como extranjero, más no lo que es real.

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Con esto me refiero específicamente a la música para turistas. Cuando voy a otro país, entro en las tiendas de discos y en ocasiones me dejo llevar por la recomendación de quien me atiende en el establecimiento, claro que con las reservas consideradas. Por ejemplo, acabo de estar en Estambul. Turquía tiene una diversidad y riqueza musical inmensa. Para conocer todos sus estilos y derivaciones tengo que estudiar su música a fondo, cosa que no he hecho. Sin embargo, buscando música turca, acudí al primer establecimiento y pregunté por música local. El propietario me dio un disco que decía en ingles: “Los sonidos de Estambul”, luego observé que los títulos de las canciones eran en ingles y tales como “I love you”, lo cual generó mi desconfianza y le di las gracias al señor al salir de la tienda.

Terminé escuchando el disco y no estaba equivocado, se trataba de una versión occidentalizada de la música turca, algo que si bien no puedo decir que no sea turco, no está hecho desde adentro. Sí, suena muy bonito, y debo decir que este compositor Omar Faruk ha ganado diversos premios y que su música está muy bien hecha y ejecutada, pero en lo personal me parece música para turistas, no porque sea soft, sino por condescendiente. Claro que en gustos se rompen géneros…

Más adelante entré a un tienda de ropa y de fondo escuché una canción que llamó mi atención; pregunté al chico que atendía de qué se trataba y me dijo que era un artista local (era una especie de canción folk, con melodías de aires árabes y un cantante de tesitura crooner). Fue detrás de la caja, sacó un disco y me lo entregó. Es un disco hecho de forma artesanal, ellos mismos hicieron el arte y el empaque y después me di cuenta que en algunos bares de esa misma zona lo tenían puesto.

Después llegué a una tienda especializada donde un joven turco me hizo varias recomendaciones y aclaró que era buena música, no para cualquiera…con eso me ganchó jaja, así que bueno, de ahí salí con algunos discos.

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Por las calles de Beyoglu se puede ver a diversos grupos de jóvenes tocando en las calles y con muy buen nivel, y lo interesante, es que pareciera que tratan de hacer un rescate de viejas canciones tradicionales, pues es lo que generalmente tocan pero con una energía renovada.

Sin embargo, no solo la música tradicional es la representativa de una ciudad o un país. La música actualizada, las nuevas vertientes, la música que se encuentra escondida, la que es local, la que ha subsistido al tiempo y las modas es un mosaico con imágenes y sonidos que hablan de una ciudad real, y no música hecha para turistas que llegan y se van, sino música que te permite anclar.

Aquí algunas buenas propuestas de música turca:

CÓMO ACERCARSE AL JAZZ POR PRIMERA VEZ

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Mucha gente no se acerca al jazz pensando que es un género exclusivo para músicos e iniciados. Hay quienes piensan que para escucharlo hay que tener conocimientos musicales. Incluso hay quienes lo asocian con algún nivel socioeconómico.

Nada más alejado de la realidad. El jazz es uno de los estilos de música que más gozan de libertad y eso queda plasmado en la característica del género: la improvisación. El jazz es la libertad en la música. Es por esta misma razón que cualquiera puede acercarse a él, sólo basta tener la disposición y curiosidad para escuchar un tipo de música con un lenguaje distinto al que estamos acostumbrados.

Es como llegar a un país diferente; hay otra lengua; poco a poco nos vamos familiarizando con las palabras, las expresiones, las frases, y en su momento vamos entendiendo ese otro idioma.

Alguna vez un taxista me pidió que le explicara lo que era el jazz y yo le comenté que era como una mesa redonda de discusión, en ella había varios participantes y lo primero que se hacía era poner el tema sobre la mesa, es decir, de qué se iba a hablar. Una vez que ya se había elegido el tema entre todos, cada uno iba dando su opinión y, al final, se daban las conclusiones sobre el tema. Así es como veo el jazz, como un diálogo entre varios músicos; una conversación musical más profunda.

Sin embargo, lo difícil es dar con el disco o el tema indicado para comenzar a escuchar jazz. Muchas veces se quiere empezar por algo muy complicado, y como no hay un antecedente en el escuchante, no hay empatía con el tema; no se disfruta porque resulta algo demasiado desconocido y se termina pensando que el jazz no es de su agrado.

Pero no porque una canción no te gusta no quiere decir que no te guste el género. Uno tiene la libertad de cambiar una canción, y si después de una larga búsqueda no se encuentra nada del agrado, entonces ya podremos decir que probablemente ese tipo de música no sea el nuestro. Pero antes de desechar hay que buscar. Antes de juzgar hay que conocer.

Así me di la tarea de preguntarle a varios músicos y amigos involucrados en el mundo del jazz, en su opinión, ¿cuáles son los temas recomendables para acercarse a este género por primera vez?

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El maestro Juan Alzate, uno de los más importantes músicos mexicanos de jazz, da estas opciones:

Take Five: Dave Brubeck

Summertime: Louis Armstrong & Ella Fitzgerald

So What: Miles Davis

But Beatiful: Bill Evans

-Last Train Home: Pat Metheny.

Para el comunicador Erik Montenegro (Horizonte Jazz FM, Music Life) el disco completo ¡First Time! The Count Meets The Duke es una muy buena opción, así como los discos Pure Ella, de Ella Fitzgerald, y Emergence de Roy Hargrove Big Band.

De estos discos resalta estos temas:

-Take The A Train: Duke Ellington

Mack The Knife: Ella Fitzgerald

-Roy Allan: Roy Hargrove Big Band

Frankie Mares, baterista de la banda Troker, una de las más importantes de Jazz/Funk/Rock en México, va más allá y menciona no solo algunos clásicos, sino algunas propuestas actuales que bien pueden servir para acercar a más escuchas hacia el jazz.

Medeski Martin & Woods: Uninvisible

Sex Mob: Kitchen

The Bad Plus: Iron Man

-Snarky Puppy: Sleeper

Finalmente el guitarrista Alejandro Otaola (Santa Sabina, San Pascualito Rey) menciona estas tres opciones:

John Coltrane: Naima

Thelonious Monk: ‘Around Midnight

-All Blues: Miles Davis.

El jazz no es exclusivo de unos cuantos, está presente para todo aquel que quiera escucharle y esté dispuesto a vivir la experiencia. El jazz es sinónimo de Libertad. Seamos libres entonces escuchando jazz.

EL DISCO FÍSICO VS LA MÚSICA DIGITAL

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El día de hoy me encontré con una nota muy interesante para quienes nos dedicamos a la música y vivimos de ella: las ventas de música digital ya superan a las físicas a nivel mundial.

Según el informe anual de la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI) las ventas de música en formato digital ascendieron a 6 mil 850 millones de dólares en todo el mundo, mientras que las de formato se quedaron en 6 mil 820 millones de dólares.

También hay otra cosa importante: los servicios de streaming, los que permiten escuchar música de forma ilimitada como Spotify, están dominando el mercado digital. Y con esto se menciona la posibilidad de que en un futuro esta sea la forma en que la música sea vendida en su mayoría.

David Byrne señala en su libro “Cómo funciona la música” (Ed. Sexto Piso) que con la aparición de la música digital estamos regresando a los inicios de la música, cuando no existían las grabaciones y la música, a través del disco, no se había convertido en un producto, en algo físico y palpable, sino que se trataba de algo intangible; la única forma de escucharla era en vivo.

Y aunque creo que la música digital sigue siendo un producto, si coincido en que se ha convertido nuevamente en algo intangible, algo que no podemos palpar, que no poseemos.

Ahora, ¿por qué las ventas digitales superan a las ventas físicas? Se me ocurren algunas ideas.

1- Porque ya no escuchamos discos completos. Hemos perdido el interés por escuchar todo un disco, ya no lo vemos como un trabajo en conjunto donde va incluida la música, el arte y demás. Pero esto no es gratuito, sucede que también quienes hacen o hacemos discos, hemos dejado de crearlos con un sentido de conjunto donde todas las piezas forman la obra total. Muchos discos buscan conseguir 2 o 3 temas muy buenos y el resto solo es relleno. De ahí que la gente prefiera escuchar canciones sueltas a discos completos, y esto lo pueden hacer más fácilmente en formatos digitales: compran la canción, no el disco.

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2- Porque los establecimientos donde se venden discos cada vez tienen menos opciones de música a la venta. Encuentras lo que las disqueras dan por prioridades, que regularmente son artistas de pop o grupero muy conocidos, pero otro tipo de propuestas es difícil encontrarlas (aunque de pronto hay sus excepciones). Sin embargo, en el formato digital encuentras casi todo. Algunos ejemplos: Hace días buscaba música de Turquía, específicamente de un artista llamado Bülent Ortaçgil; eché un vistazo en el catálogo de Mix up -porque siempre preferiré tener el disco físico-, sin embargo no lo encontré; bastó entrar a Itunes, teclear el nombre y listo: tenía frente a mi no solo uno, sino varios discos. De un tiempo para acá me interesa escuchar lo que se hace en México por parte de las bandas de rock “independientes”, así que voy y busco los discos, de las que sé que los tienen y que aparte cuentan ya con un buen público, y no es fácil conseguirlos. Claro que aquí puede ser problema de quién los distribuya, pero uno como escucha no va a pensar en eso. Así que mejor corres a buscarlo digital. Y por último, esto me pasó hace días: me interesé en el álbum de The New Basement Tapes, un proyecto donde participa Elvis Costello junto a músicos de Mumford & Sons y My Morning Jacket, y sí me aparecía en el catalogo de la tienda, pero importado y a un costo muy elevado, así que mi mejor opción fue hacerme de la versión digital.

3- Los servicios de streaming llevan la delantera por la razón de que ofrecen la opción de poder escuchar toda la música que quieras a un costo muy menor. Por ejemplo, Spotify, ahora tiene una promoción en la cual cada mes pagas 29 pesos mexicanos (su costo normal es de 99 pesos) y puedes escuchar cuanta música quieras. ¿Cuántos discos te compras con 29 pesos en un mes?

4- El desapego de las nuevas generaciones. El coleccionismo ha quedado atrás; solo unos cuantos siguen viendo en el disco un objeto coleccionable y esto es por el desapego hacia todo aquello que hoy en día puedes encontrar gratuitamente en la red: películas, música, series, libros, etc.

No creo que este sea el formato del futuro. Creo que es una opción más a las ya existentes y que viene a ser benéfico tanto para los artistas (si se regula correctamente y se mejoran los porcentajes de ganancia), como para los escuchas.

Habremos también personas que siempre querremos tener el disco físico, aunque en ocasiones por facilidad acudamos al formato digital.

El disco físico es un objeto, el formato digital son códigos y números traducidos en música. Podemos tener la música como objeto o en su forma natural intangible, pero en ambos casos no hay que olvidar que alguien está creándola, que es un oficio y como tal debe ser reconocido. Y pagado.

POR LA MÚSICA NO SE PAGA

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Las formas de escuchar, comprar y difundir música están en constante cambio hoy en día gracias al Internet y las dinámicas sociales y de consumo que este genera.

Desde la posibilidad de comprar discos físicos online (a través de sitios como Amazon), comprar sencillos en iTunes, escuchar discos completos en Youtube, Deezer o Spotify, hasta descargarlos gratuitamente, tanto legal como ilegalmente, la red ha presentado nuevas formas de acceder a la música.

Ahora acaba de aparecer una nueva plataforma : Tidal, una aplicación streaming que ofrece –entre sus aparentes ventajas-, una mayor fidelidad de audio y video, además de que tendrá un costo para poder usarse.

La polémica comenzó cuando todavía no ha sido anunciada para su uso en Latinoamérica. Lo positivo de esta plataforma es que se encuentra en manos de músicos (Jack White, Jay Z, Daft Punk, entre otros) y son ellos quienes generarán la dirección que tome. Pero los puntos negativos, o cuestionables, salen a flote.

¿Para qué pagar música con mayor fidelidad si la escucharemos a través de las bocinas de una computadora o los audífonos del celular? ¿Para qué pagar por escuchar discos que no podremos tener con nosotros? ¿Por qué pagar si puedo escucharlo gratis en Spotify o Youtube, u otras plataformas? Si me interesa escuchar música con más fidelidad implica que debo tener los dispositivos de audio para poder disfrutarla, entonces ahí el costo no será solo el que se pague por usar la aplicación, sino el gasto de comprar los aparatos para poder escucharlo de manera adecuada.

Sin embargo, habría que tomar en cuenta que en plataformas como Spotify o Tidal lo que se ofrece es la accesibilidad a la música del agrado de cada quien por medio de un click. Tener acceso a infinidad de música, agruparla en listas al gusto de uno, y escuchar música sin la necesidad de estar descargando cada tema.

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También hay que tomar en cuenta que el costo que se pagaría no es el equivalente a discos por comprar, es decir, con los 19.99 dólares que pagarías mensualmente en Tidal, podrías comprarte dos o tres discos en ese mismo mes, sin embargo, la cantidad de discos que podrás escuchar mensualmente será mucho mayor, sin tomar en cuenta que hay públicos más exigentes que buscan música no tan accesible y que un solo disco puede costarte más de 20 dólares. Lo malo: ninguno de esos discos será tuyo ni lo tendrás físicamente en tu poder ni en tu computadora. Es decir, estás pagando por la accesibilidad, no por la propiedad.

Sin embargo el hecho de que exista la opción, entre otras, es positivo. Habrá quien lo disfrute.

Todo esto me llevó a un par de paradigmas: Hoy en día, al parecer los músicos y compañías, quieren que paguemos por “escuchar” o acceder a la música, algo que antes no haríamos. Y el otro paradigma: El usuario prefiere no pagar por la música.

De ahí me vino preguntarme ¿Cuál fue el último disco que compramos y hace cuánto tiempo fue la compra?

Tan solo en el 2014 la venta de discos, mundialmente, cayó un 3.9% según el informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. Es decir, la gente cada vez más va dejando de comprar discos: prefieren bajarlos o escucharlos de manera gratuita. Entonces la pregunta: ¿Por qué la gente habría de pagar por escuchar música en una plataforma, donde el producto no es suyo, si ni siquiera compra discos?

Cada vez nos vamos acostumbrando más a no pagar por música, y eso conlleva a que ahora quieren que paguemos por el solo hecho de “escucharla”, puesto que ya no compramos discos. Y no solo eso, al parecer estamos en tiempos de la gratuidad: Sucede con los periódicos pues ya no pagamos por las noticias, mejor lo vemos gratis en la web. Para qué comprar un libro si lo puedo descargar gratis. ¿Películas y series? Todo mundo tiene alguna página donde verlas o descargarlas sin costo. El Internet nos ha dado un acceso increíble a la información, pero también hemos dejado de pagar por ella.

Pero la realidad es que nada puede ser gratuito en esta sociedad para que subsista. Un disco tiene un costo en su producción. Una canción para que sea escuchada en cualquier plataforma de Internet antes tuvo que ser grabada y eso conlleva un costo, por más “casera” o independiente que sea la propuesta, todo cuesta. En esta sociedad, en la cual vivimos y de la que formamos parte, todo cuesta.

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Parece ser que hoy en día comprar música se ha quedado en una actividad propia de melómanos; que comprar un disco se ha convertido en un lujo, y no por su costo, porque los hay de muchos y diversos, sino porque muchos lo hacen solo como una ocasión especial. Aunque haya quien dice que siguen siendo caros, me consta que, buscando, uno encuentra joyas en precios muy bajos. Aún y cuando la música nos acompaña todos los días, a todas horas, en nuestra propia vida a manera de soundtrack, muchos tienen la idea de que por la música no se paga. Pareciera que aún no hemos captado la importancia y la relevancia que tiene la música en nuestra sociedad.

Twitter: @homerontiveros

MIS DISCOS DEL 2014

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Las listas son subjetivas, ya se ha mencionado hasta el cansancio. Y es imposible decir que “es lo mejor del año” pues obviamente no hemos escuchado toda la música que se hizo en el mundo durante este 2014 como para aseverar eso. Sin embargo, lo interesante de las listas es que casi en su mayoría son distintas y seguramente en algunas de ellas encontraremos algunas propuestas que no conocíamos y que bien podrían gustarnos.

Esta es la lista de mis discos del 2014, que no diré los mejores, sino los que más disfruté durante este año. No tienen orden de importancia.

Beck- Morning Phase

Este es un disco de grandes canciones donde la nostalgia y la melancolía se respiran en cada melodía. Tiene la serenidad de quien se sabe sobreviviente a la tormenta.

Blues Pills- Blues Pills

Banda de rock –blues multicultural, pues está formada por dos estadounidenses, un francés y una sueca. Su vocalista Elin Larsson tiene un rango vocal impresionante. Esta banda la escuché apenas hace poco por recomendación del periodista Arturo Flores, y desde la primera escuchada me voló la cabeza. Simplemente rock duro, de gran actitud y una increíble voz aderezada con soul. No todos los días aparecen bandas así.

Dônica- Dônica EP

Banda brasileña con influencias de rock progresivo. Cuentan apenas con un EP y para este 2015 se planea la salida de su primer disco de larga duración. Sus canciones pasan por varios pasajes y rondan, la mayoría, los seis minutos, los cuales se pasan rápido gracias a la buena estructura y los buenos arreglos de los temas. La banda está formada por cuatro jóvenes (muy jóvenes) y tienen un par de peculiaridades: También forma parte de esta banda Tom Veloso, hijo del cantante Caetano Veloso, pero aunque forma parte de ella, en realidad no toca en vivo con ellos, solo participa en la composición de los temas. Además estos chicos han sido apadrinados ni más ni menos que por Milton Nascimento.

Jack White- Lazaretto.

No es necesario decir nada de este disco ni de Jack White, basta con escucharlo. Auténtico rock de sonido crudo y original. Rock que golpea.

Vetusta Morla- La Deriva

Tercer disco de los españoles. En éste encontramos una serie de canciones mayores, donde las letras denuncian y señalan al igual que confiesan. Armonías fuertes que le dan carácter propio a este material donde el rock y el pop nunca se pelean sino que se adhieren para lograr más fuerza. Convincente el trabajo en lo letrístico y musical.

The War On Drugs- Lost In The Dream

Espirales de guitarras y teclados en un sonido envolvente. Piezas construidas por diversos pasajes que resultan en una obra redonda. Pareciera que las canciones de este disco son cortometrajes, historias musicalizadas con diversas escenas y estados de ánimo. Un trabajo inclasificable: no es rock, tampoco pop ni electrónica, pero a la vez es todos ellos. Para muchos el mejor disco del año.

Rodrigo Amarante- Cavalo

Rodrigo Amarante fue parte fundamental de la banda brasileña Los Hermanos. También formó parte de Little Joy junto a Fabrizio Moretti. Cavalo es su primer disco ya en solitario. Esta es una joya minimalista donde las canciones tienen la hermosa simplicidad de lo complejo. La modernidad corre de un lado a otro en este disco tomada de la mano de las raíces de la música brasileña. En Cavalo encontramos que menos es mucho más. Aquí hay fiesta, nostalgia y groove. Un disco que en la variedad de sus matices se vuelve realmente hermoso.

Lana Del Rey- Ultraviolence

Este disco lo disfrute mucho viajando. Canciones en un down tempo donde la voz de Lana del Rey se escucha confesa y se muestra tal como es, sin tanta vestidura ni maquillaje. No es un disco oscuro, sino introspectivo. Son de esos discos que tienen la virtud de que en cuanto los escuchas rápido te hacen ir hacia tus adentros y hurgar en tus propios pensamientos. Paisajes otoñales y melodías de largo aliento en un trabajo que si bien no es explosivo, sí contiene mucha fuerza .

Siddhartha- El Vuelo del Pez

Un gran disco el de este tapatío donde hay un muy buen balance entre letras y música. Canciones de manufactura pop, pero no del fácil y simplón, sino del que se hace sin temores. Letras plagadas de imágenes que evocan diversas situaciones de las relaciones personales. Este es un gran vuelo de Siddhartha acompañado de sintetizadores, guitarras, melodías frescas y letras bien trabajadas. De lo mejor editado en México este año.

Damien Rice- My Favourite Faded Fantasy

Este es un disco muy intimista con una instrumentación muy orgánica y acústica. Las canciones son de doble filo, aparentemente son inofensivas pero enseguida uno se da cuenta de toda la carga emocional que hay en ellas. Las letras son parte fundamental de este trabajo pues son la parte con la que el rompecabezas queda completo. En ellas pareciera que solo se habla de amor y desamor entre una pareja, pero en realidad esa pareja somos nosotros y la sociedad, por ende hay una doble lectura. Un disco sin concesiones donde la belleza no se encontrará en la primera escuchada, sino en el descubrimiento atento de la paciencia.

Tom Petty & The Heartbreackers- Hypnotic Eye

Tom Petty vuelve a sonar como lo que es: un grande del rock. Canciones llenas de guitarras y la actitud de quien es parte de la historia del rock. Solos de guitarra de los que ya no hay en la música hoy en día. Simplemente rock de altos vuelos.

Tokyo Ska Paradise Orchestra- Ska Me Forever

Este es un disco de versiones de temas de otros artistas. Para su reciente visita a México hicieron una versión especial donde se incluían algunos temas mexicanos, como “Eres” de Café Tacvba.  Si algo define a esta banda es la elegancia, hacen un ska de alta manufactura con muy buenos arreglos. Incluso en el ska hay niveles, y esta banda es de uno muy alto.