¿EL FUTBOL TIENE LA CULPA?

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El futbol tiene la culpa de todo lo que suceda en el País durante el próximo mes. Esta parece ser la idea de un sector de la población que piensa que este deporte es el causante de la “distracción” de los mexicanos ante asuntos de mayor relevancia social.

Y es que los políticos mexicanos han decidido llevar a cabo los debates sobre la Reforma Energética, no solo en fechas del Mundial, sino precisamente en algunos días en que juega la selección mexicana.

Las redes sociales se han dividido entre quienes gustan de este deporte, y por ende disfrutan del Mundial, y quienes critican la falta de interés de la población en asuntos de relevancia nacional, esto, claro, por culpa del futbol.

Entonces, me pregunto, ¿y antes del Mundial cuál era nuestro distractor? Y cuando acabe, ¿terminará nuestro ‘enajenamiento nacional’ y seremos una nación enterada?

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El futbol no tiene la culpa. Los mexicanos somos el niño distraído de la clase que voltea y se desconcentra hasta cuando sopla el viento. La apatía nos acompaña desde muchos años atrás y no dura sólo un mes. Son los políticos quienes  han tratado de aprovechar el interés por el futbol para discutir y aprobar las iniciativas de la Reforma.  ¿Y saben qué? Las van aprobar, con o sin balompié. Irónicamente, pareciera que a partir del inicio del Mundial, al menos en redes sociales, se ha mencionado más el tema de la Reforma Energética que antes del mismo

Esta serie de reformas son la consecuencia de haber permitido que el PRI regresara al poder (y, por cierto, el día de las elecciones no había futbol).

Un partido dura dos horas, el resto del tiempo cada quien sigue con su vida distraída o no distraída. ¿Estábamos mejor como País antes de comenzar el Mundial? Lo que sucede es que no tenemos la costumbre de informarnos, y si a eso le sumamos que los discursos y discusiones entre políticos son en lenguajes inaccesibles para la mayoría, resulta que generalmente nos enteramos de las cosas cuando ya han sucedido. Si no podemos prevenir, lo que nos queda es reaccionar.

Ahora bien, digamos que el partido de la Selección Mexicana me distrae porque en esa hora a los senadores y diputados se les ocurrió sesionar; pongamos que no veo el futbol; tampoco puedo ver las paginas de los periódicos porque no van al minuto a minuto, entonces me voy al Canal del Congreso. Sintonizo y me doy cuenta que de todos sus términos técnicos y legales con los que hablan entiendo la mitad -o menos-, y, en cambio, percibo que no hablan de la nación sino de defender sus colores partidistas.  ¿Qué hago? Me encuentro la nota más actualizada sobre el debate y la comparto en Facebook y Twitter… ¿eso ya me salva de las garras del futbol y me vuelve una persona de bien para mi País? ¿Estoy exento de las críticas y lo que suceda ya no será mi culpa?

Si volteamos a ver a Brasil, podremos ver cómo ciudadanos de una de las naciones más futboleras se han volcado a las calles a manifestarse, y en plena justa mundialista ( ¿también a ellos los distrae el futbol?).

Sucede que uno de nuestros deportes favoritos es culpar  personas o factores externos, pero seguimos todavía sin hacernos responsables por nosotros mismos; asumimos nuestra desdicha y nuestras derrotas como una consecuencia de lo que los demás dejan de hacer.

Con Mundial o sin Mundial los políticos han hecho lo que han querido con nuestro País y no hemos podido o sabido hacer nada. Habla por sí solo el regreso a la silla presidencial  del Partido que más daño le ha hecho al País (y con el hombre menos respetado y más criticado por los mexicanos).

Somos una nación distraída y cegada,  apática y temerosa de actuar, pero de eso, el futbol no tiene la culpa.

 

Aquí les dejo un texto muy interesante encontrado en Letras Libres: “Haz Patria, Lincha a un Pambolero”.

Edición: Gerardo Wario

Twitter: @homerontiveros