LA PROVOCACIÓN DE ROLLING STONE

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La edición mexicana de la revista Rolling Stone ha logrado probablemente lo que jamás desde su aparición: aparecer en casi todos los medios de comunicación del País y algunos otros internacionales. Para lograr esto bastó poner en su portada al Presidente de México, Enrique Peña Nieto y llamarlo “El Reformador”.

 

La portada de la revista, con un cierto aire de arte pop entre amarillos y rojos, apareció en medios como El Universal, MVS, CNN, Milenio, etc. En las redes sociales todo mundo habló, y seguimos hablando, de la portada de la revista donde aparece EPN, emitiendo juicios aún sin haber leído el artículo.

 

Pero estos juicios adelantados no son gratuitos. El hecho de que la revista haya escrito la leyenda “El Reformador ¿Tonto?…ni tanto, indica claramente el rumbo y el color del artículo. Es decir, desde ahí la revista ya buscaba la polémica; que se hablara de ella. Nos daba a entender que quienes han criticado y tachado de ignorante a nuestro Presidente, son o somos, más tontos. Ahí la provocación primera.

 

Con esto obviamente llega la curiosidad de muchos. En mi caso me abstuve de hacer algún juicio hasta leer el texto escrito por Enrique Hernández Alcázar; así que, si por un tiempo había dejado de leer la revista, o simplemente hojearla en las tiendas donde puedes hacerlo, esta vez quería hacerme de ella; quería comprarla porque me parece algo relevante y trascendental la acción de incluir al Presidente en la portada. Digo, esto de incluir personajes de la sociedad no es nuevo: Steve Jobs, Barack Obama, el Papa, entre otros han ocupado este mismo lugar en la publicación, pero estamos hablando del hombre al que más se le han rebelado los jóvenes y los estudiantes; al que pocos respetan por diversas razones y tachan de ignorante. Probablemente, el que más goza de una mala imagen entre los mexicanos.

 

No se cuántos ejemplares se hayan vendido hasta el día de hoy pero muy seguramente debe ser una cantidad en números negros. Lo lograron: acapararon la atención de los medios y de los ciudadanos. Lograron que todos estén hablando de la Rolling Stone, que muchos la hayamos comprado para leer cuál era el contenido de este artículo, más allá de que se hable de Beck, Mad Men o Tom Petty en sus otras páginas.

 

Pero ¿cuál será el costo no económico de haber realizado esta portada?

 

Seguramente habrá un costo a pagar, que puede ser el más alto en la percepción que tengan los lectores, y parte de los ciudadanos, después de esta portada. Sí creo que habrá un antes y un después de esto para la publicación, aunque en este País lleno de ficción y realidad, no me atrevo a decir si para bien o para mal.

 

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El cuanto al texto me pareció condescendiente y tibio en su forma. Nos da a entender que EPN es el “Reformador” que México necesita (aunque le acompañe el adjetivo “incompleto”). Que ha hecho lo que ningún otro presidente en al menos las últimas dos décadas y que será él quien culmine la obra que no pudo Carlos Salinas de Gortari, a quien por cierto el autor llama el “villano favorito” de los mexicanos, como si nosotros lo hubiéramos escogido y le achacáramos injustamente todos los males del País.

 

Menciona que en el top of mind de los electores no importa que EPN diga que hay 32 estados, que confunda la capital de Veracruz o ignore qué significan las siglas del IFAI, comparado con el hecho de detener a la maestra Elba Esther, así como al Chapo Guzmán, y abrir Pemex al capital privado. Esto lo menciona como sus tres grandes éxitos y dice que a cualquier presidente le gustaría comenzar su primer año así.

 

Aunque no hay que demeritar las detenciones tanto de la maestra como de Joaquín Guzmán, en realidad estos han sido golpes mediáticos, es decir, fueron bombas en los medios de comunicación, pero con estas acciones no se soluciona el problema de la educación ni el del crimen organizado. No ha habido cambio positivo con estas detenciones.

 

Algo que llama mi atención es que el autor diga que “Peña no llegó a la silla del águila con el tufo de ilegitimidad con el que Carlos Salinas o Felipe Calderón llegaron a Los Pinos” , y menciona que el rebase de gastos en su campaña, lo de las tarjetas Monex, y el apoyo amplio de la televisión a su campaña es “parte del folclore de la biografía política del mexiquense”, y subraya que nada comprueba o demuestra que haya existido fraude en los comicios generales, al menos en lo jurídico. Es decir, el autor da entender que no pasa nada, que todo es parte de.

 

Pinta al Presidente de México como un hombre inteligente que sabe sus defectos y prefiere rodearse de “un equipo mejor preparado que él mismo”, esto de hecho no tiene nada de malo, pero agrega “El puede resultar la cara perfecta de presentación del nuevo México ante el mundo”. Un Presidente al que le interesa más la imagen y los puntos de popularidad que los problemas reales y sus soluciones reales. No hay un cuestionamiento real a la política de EPN, sino una aprobación matizada con preguntas minúsculas.

 

Termina diciendo que es un excelente record para los primeros 18 meses de gobierno y que, en resumen, cualquiera de los tres presidentes anteriores hubiesen querido iniciar así de bien sus respectivas administraciones. Es decir, termina con una aseveración.

 

Cada medio es libre de publicar a quien le parezca. Sin embargo no deja de hacer ruido que un texto con percepción de “cebollazo” aparezca en la Rolling Stone, donde la mayoría de sus lectores son del perfil de quienes no están de acuerdo con la política de EPN, y mucho más que sea la portada. He aquí la provocación segunda. Y no digo que tenga que ser condescendiente con sus lectores, incluso es valido cuestionarlos pero ¿por qué provocarlos?

 

¿Cuál será el costo?

Twitter: @homerontiveros