LA MARCHA DE LOS CIUDADANOS DE A PIE

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Llegando al aeropuerto decidí irme directo a la concentración que habría en la Explanada de los Héroes, pero tuve que bajarme del Uber en pleno carril exprés porque en ese momento pasaba un contingente de manifestantes y cerraron parte de la avenida Constitución. No solo eran personas caminando sino también una caravana de carros protestando.
 
De ahí caminé hacia la explanada y lo que vi y presencié me resultó más complejo de lo que creía.
 
– La explanada lucía llena y seguía llegando gente. Había personas de todas las edades y nivel socioeconómico. No se veían mantas de partidos políticos, aunque seguro integrantes había, y los mismos grupos radicales de siempre. Se palpaba que quienes formaban el grueso era el “ciudadano de a pie”.
 
-Me llamó ver un templete bastante decente en tamaño, y aunque el audio no era suficiente para toda la explanada, sí era más organizado que otras ocasiones. Entonces la pregunta: ¿Quién lo pagó? ¿El CNC? Eso lleva al siguiente punto:
 
-Había muchas personas arriba del templete queriendo hacer uso del micrófono y era una completa desorganización. Este es un problema que siempre ocurre en las concentraciones aquí: Hay muchos oradores y nulo discurso. Eso causó confusión entre los asistentes porque la mayoría, por lo que se leía en pancartas y se escuchaba en los gritos, iban contra el gasolinazo y los que hablaban en el micrófono lo hacían contra el Bronco.
 
-Los discursos estaban llenos de lugares comunes y muchos estaban fuera de lugar. Tan débiles eran los discursos que apenas alguien tomaba el micrófono y la gente, o los abucheaba o bajaba, y no precisamente con buenas palabras. Y no es que justifique a las personas pero había cada discurso que daba pena ajena, solos se exponían. Vaya, hasta a un niño lo hicieron pasar a hablar al micrófono y solo para que nos diera “pendejos”, sí un niño. Pregunta: ¿Quién decide quiénes usaran el micrófono? ¿Los que pusieron el templete y el audio?
 
-Me di cuenta que la gente no quería escuchar discursos, estaba ahí esperando que algo pasara, no para escuchar lo mismo de siempre; no iban buscando líderes, porque a lo que se notó, la gente ya no cree en nadie mas que en sí mismos. Por gente me refiero a los presentes.
 
-Se prendieron las luces de la explanada y la gente aplaudió, pensó era un gesto positivo, sin embargo al parecer esto fue una señal de inicio para lo que continuó:
 
-Un grupo de “antifascistas”, con banderas negras que luego cambiaron por rojas, se adueñaron del micrófono a la fuerza y quisieron tomar la palabra, pero tampoco los dejaron quienes estaban arriba. Ahí truena el primer “cuete” y se empieza a hacer más caos. El momento es aprovechado y se arma la trifulca, comienzan a tronar mas cuetes y se golpea la puerta del palacio, de ahí comienzan a quebrar los vitrales y sin embargo, ante tal violencia, no había fuerza policial, los dejaron que lo hicieran.
 
-Cuando esto ocurre la gente comienza a gritar “Ese no es el pueblo” y “Sin violencia”. Queda claro que quienes hacen los destrozos son unos pocos en comparación al resto. Los fotógrafos pudieron fotografiarlos aunque algunos se llevaron golpes pero la autoridad no se hacía presente.
 
-Después de un rato llegó un pequeño grupo de Fuerza Civil, al que incluso muchos asistentes les aplaudieron. Aparentemente llegaron para detener a los rijosos. Lo hicieron y la gente aplaudió. Ahí mismo hubo quienes aseguraron ver que a la vuelta del palacio los dejaban libres.
 
-Para este momento ya había tal confusión que muchos no sabían quiénes estaban infiltrados y quiénes no, esto hizo que hubiera conatos de peleas en varias partes de la explanada. Si alguien estaba con el rostro cubierto era increpado por los demás. La gente no quería personas sin rostro.
 
-Aún con la violencia que ya se había generado, la gente no se fue, la explanada seguía luciendo llena y cuando se comenzó a poner más violento ocurrió algo que es lo más importante: LA GENTE SE SENTÓ EN EL SUELO EN SEÑAL DE PROTESTA POR LA VIOLENCIA. La mayoría estaban sentados y quedaba por demás claro que los asistente reales no eran quienes estaban haciendo los destrozos.
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-A estas alturas no había ya ninguna protesta dirigida. Unos gritaban contra el alza a impuestos, otros contra Bronco y unos cuantos contra el gasolinazo, pero el único grito que se escuchaba unido era el de “Ese no es el pueblo”, “Sin Violencia” y “Nuevo León”.
 
-La policía se adueño de las escalinatas del palacio, crearon un perímetro y los custodiaron. Había grupos de jóvenes que seguían retando a la autoridad, y gente gritando contra los jóvenes. La policía comenzó a hacerles frente y a lanzar agua y gas pimienta, lo extraño de eso es que descuidaron la escalinatas y las dejaron libres por ir a hacerle frente a unos jóvenes que solo los estaban provocando. Entonces eso tomó un tinte un tanto actuado, como si ambas partes fueran personajes de una misma escena y la gente se dio cuenta.
 
– Sin buscarlo, y sin querer, vi a infiltrados reales. No creía del todo en eso pero los vi: Tres personas vestidas de civil que en su actuar se diferenciaban de los demás: pantalón de vestir con camisa de vestir pero con el rostro cubierto. Pantalón de mezclilla con botas vaqueras y chaleco, gorra con escudo nacional y rostro cubierto. Podía verse en su cara el cinismo, se burlaban de lo que la gente gritaba y ellos mismos hablaban de como “provocar”, me tocó estar cerca de ellos.
-Para este momento ya no pasaba nada, pero la gente seguía en la explanada, no se iba, parecía una especie de unión contra la violencia y de alguna forma expectante esperando a que algo sucediera, y sucedió: Un grupo de personas se fue contra las camionetas de las televisoras. Primero fue Televisa, pero sin violencia solo gritando cosas como “telebasura”. Los técnicos pudieron bajar su antena y meterse a la camioneta sin mayor problema, no hubo agresión física. Se retiran y es el momento en que la misma turba se dirige a la camioneta de Multimedios y hace lo mismo: gritar cosas contra ellos como “prensa vendida”. No había agresión física, pero sí hay que mencionar que algunos golpeaban el vehículo con las palmas de las manos, sin que estuviera en riesgo la vida de los tripulantes. Sin embargo quien manejaba esta camioneta, ya con sus integrantes dentro, sale despavorido y a gran velocidad, como si lo quisieran linchar, y en su salida irresponsable, atropella a una persona. Ahí comienza el caos mayor.
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-Después de ver esto las personas se fueron contra los vehículos de la prensa, los golpearon y los voltearon, y la policía no aparecía. Al ver que no había orden entonces decidieron tomar Zaragoza hacia el sur y comenzar a quebrar cristales de negocios. Ahí decidí que esto había terminado para mi y me fui.
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LA DICTADURA PERFECTA ES TELEVISA

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La reciente película del director mexicano Luis Estrada, “La Dictadura Perfecta”, aborda un tema que es de suma importancia: El poder de la televisión para manipular la percepción del ciudadano sobre distintos aspectos políticos, culturales y sociales, hasta promover la silla presidencial.

El mensaje, o la postura de Luis Estrada, es muy clara en esta película: La dictadura perfecta, hoy en día, no es el PRI, sino la televisión. Y más preciso que la televisión, como medio de comunicación, se refiere en si a el consorcio Televisa. En la película se presenta a la televisora  quien decide el rumbo del país, le dice a los mexicanos quiénes son los buenos y quienes los malos; le dice a la gente que ser pobre está bien y que existen los milagros; ofrece paquetes de “marketing de imagen” (como el caso en Michoacán con la Tuta y los periodistas que le ofrecían mejorar su imagen en redes y medios), y hasta promueve a quien será el próximo Presidente.

Esta premisa toma relevancia cuando vemos que el Gobierno Federal, como parte del “apagón analógico”, regalará 13.8 millones de televisores a los ciudadanos mexicanos. Si el costo de los televisores, al día de hoy, está cotizado en $2,200 pesos, esto da un total de $30,360 millones de pesos, quedando por encima de los $29,813 millones otorgados para el Seguro Social en el presupuesto del 2015. Es decir, parece que al gobierno le interesa más que los ciudadanos tenga televisión que buena atención médica. Estas cifras las menciona el periodista Sergio Sarmiento en su columna de hoy lunes 27 de Octubre en el periódico Reforma.

Ahora, ¿por qué ver esta película? Bueno, la razón principal que le encuentro es el hecho de que nos muestra, no el qué, sino el cómo. Dicho en otras palabras: no nos dice que televisora manipula, sino que nos dice cómo es que manipula la información para influenciar directamente en la percepción del espectador sobre asuntos de relevancia política y social. Nos muestra como algunas noticias son utilizadas para contrarrestar el impacto negativo sobre el Gobierno, y hace alusión al caso de René Bejarano. También muestra como otras noticias son “infladas”,o incluso hasta montadas, como ocurrió con el operativo televisado del caso Cassez o el de la niña Paulette. Es decir, nos señala que en cada noticia que podamos ver en televisión, debemos tomar en cuenta que detrás hay el interés de algunos en particular, que esas noticias atienden a los intereses de algunos.

Un ejemplo de esto es lo que ocurrió hace unos días, y es que, bueno, a estas alturas no pueden pedir que no sea uno mal pensado: Cuando más álgido está el tema sobre los 43 normalistas desaparecidos, con la mega marcha y las distintas actividades y manifestaciones en todo el país exigiendo respuestas, de pronto sale la noticia de la captura de Sidronio Casarrubias, máximo líder del grupo criminal “Guerreros Unidos”, pero como esta nota no tuvo el impacto esperado, días después aparece la noticia del asesinato de un integrante de la Banda El Recodo y haciendo alusión a una especie de crimen pasional y un triángulo amoroso, casi novelesco; entonces ahí si hubo la cobertura nacional e internacional de ese caso y por unos momentos se desvió la atención, aunque hay que decir que el tema de Ayotzinapa es tan fuerte y relevante que difícilmente perderá atención.

Hay dos frases con las que me quedo: “En este país la moral es un pinche arbusto que da moras” y “No cabe duda que el cinismo es la línea editorial de su empresa”.

Ahora, me hace mucho ruido el aspecto de presentar las diferentes situaciones en un tono de sátira. Esto no es nuevo en el trabajo de Luis Estrada, basta recordar su película “La Ley de Herodes”, que también utiliza este tono.

Cuando estaba en la sala hubo diversas escenas que provocaban las carcajadas de los asistentes, y en realidad sigo sin entender cuál era la risa, pues mostraba situaciones que debían indignarnos, y peor aún, que si habían sucedido en la vida real, pero estas eran proyectadas en un tono de sátira.

Mucho se ha dicho, que ya hasta se ha convertido en muletilla, que el mexicano tiene la capacidad de reírse de su propia desgracia. El mismo director Luis Estrada mencionó, en una entrevista televisada de cuando proyectaron su película en el Senado, que se trataba de que se identificaran y pudieran reírse de si mismos. Entonces me pregunto: ¿Hasta cuando seguiremos riéndonos de nuestras desgracias? ¿Hasta cuando le daremos la seriedad necesaria a los temas que nos conciernes y nos afectan? ¿Acaso debemos abrazarnos a esa cualidad de reírnos de nosotros mismos? Sí hay que reconocer que los políticos y la política en este país se ha convertido en una caricatura pero, ¿esa es razón para reírnos y no indignarnos? Entre risas y risas no nos damos cuenta que en realidad son otros quienes se ríen de nosotros.

La Dictadura Perfecta es una película importante porque señala uno de los grandes males de este país: Televisa y la manipulación a través de la televisión.

Esperemos que en realidad el señalamiento de la manipulación mediática sirva de algo y no se quede solo en una sátira mexicana donde los personajes hacen reír por su descaro y cinismo.

NOS DUELE MÁS LA DERROTA DE LA SELECCIÓN QUE EL PETRÓLEO

 

Al futbol sí sabemos jugar.

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“La derrota de la Selección Mexicana nos puede más que la pérdida del petróleo”, es lo que más he leído y escuchado en estos días en redes sociales y conversaciones. “Ojalá así nos uniéramos para exigir más cosas en este País”, dicen muchos al ver el interés y atención que genera el futbol en México.

La realidad es que el futbol genera mucho más interés a la población, que los asuntos políticos y sociales de relevancia nacional.

¿Por qué gran parte de los mexicanos se interesan más por la Selección que por las Reformas que se discuten en el País? ¿Por qué somos capaces de reunirnos en un lugar público en torno a un juego de futbol y no para exigir a los políticos? ¿Por qué nos duele más perder un partido de futbol que ver las injusticias y desigualdades en México?

La respuesta es simple: porque el futbol lo entendemos y la política no.

Por qué:

1-La política nacional no la entendemos; no sabemos cómo se juega, no conocemos sus reglas porque éstas van cambiando conforme le convenga a unos cuantos; desconocemos a sus jugadores, cuyas funciones nos parecen, en la mayoría de la veces, confusas. La política nacional no sabemos cómo se juega, mientras que el balompié sí sabemos cómo se juega; conocemos sus reglas, sus jugadores, las tácticas y sus distintos modos, es decir, entendemos cómo funciona. De futbol entendemos; de política no.

2– No sabemos cómo se juega porque, cuando en teoría debería tratarse de política pública, en la práctica es todo lo contrario: es política de unos cuantos. Los políticos no tratan de acercar a la población hacia los asuntos políticos, al contrario, se encierran en formas y tecnicismos que sólo ellos manejan. Los políticos le dicen al pueblo lo que ellos quieren que crean, mas no la verdad. Y cuando los funcionarios se dirigen a los ciudadanos, lo hacen con discursos populistas que terminan contrastando con las acciones, entonces, la gente termina por no entender, y por ende, en desconfiar. Por otro lado, el futbol no solo es público y masivo, sino que necesita de la participación de los aficionados. La relevancia del futbol en México no es por los jugadores o los equipos, sino por la afición. La gente es quien lo convierte en algo relevante.

3– Es más fácil que las personas en este País se sientan identificadas con los colores de algún equipo que con los colores de un partido político. Muchos mexicanos se identifican con algún equipo de futbol por diversas razones: tradición familiar, gusto propio, o alguna experiencia personal, y eso los hace sentir que forman “parte de algo”; es decir, se sienten incluidos, mientras que en el juego de la política hay una fuerte sensación de ser excluidos.

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4– El regreso del PRI al poder fue un duro golpe para muchos ciudadanos que salieron a las calles a manifestar su oposición y descontento. Cuando parecía que algo podía cambiar en el País, y que muchos ciudadanos de distintas edades y niveles socioeconómicos coincidían en posturas y pasaban a la acción saliendo a las calles, el sistema lanza una bofetada a los inconformes otorgándole la presidencia a EPN. El golpe fue tan certero que la desilusión en muchos entró por la puerta grande y terminaron pensando que de nada sirvió salir a las calles a tratar de hacer oír su voz. Para muchos fue darse cuenta que, en asuntos importantes del País, no tienen voz. (Un usuario de twitter escribió que la desilusión que había en todo el País por la eliminación de la Selección, se sentía igual que cuando EPN ganó la presidencia). A contraparte, cuando un jugador de futbol no funciona, o un equipo no da los resultados esperados, los aficionados expresan su descontento de distintas formas, y las directivas de los equipos terminan tomando decisiones al respecto. En el futbol siempre será importante la voz de la afición.

5-Mientras que el futbol te da victorias ( desde un partido ganado hasta un campeonato) y te ofrece revanchas, la política nacional no nos da ninguna victoria por más pequeña que ésta sea (al menos no desde hace algunos años). Y cuando podríamos imaginar que en las elecciones se puede encontrar nuestra revancha, la historia se ha encargado de decirnos que tal revancha no existe. Se tiene la percepción de una constante derrota contra los políticos. Ellos siempre son los victoriosos a base de engaños y uso del poder. “No saben lo que es vivir el día a día”, dice sobre los funcionarios la voz colectiva.

Por estas, y más razones, es que a muchos mexicanos les duele más la derrota de la Selección Mexicana que las constantes derrotas de la Nación. El balompié en México interesa más que otros asuntos porque, al futbol si sabemos, y nos invitan a jugar, mientras que a la política no.

Twitter: @homerontiveros

LA PROVOCACIÓN DE ROLLING STONE

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La edición mexicana de la revista Rolling Stone ha logrado probablemente lo que jamás desde su aparición: aparecer en casi todos los medios de comunicación del País y algunos otros internacionales. Para lograr esto bastó poner en su portada al Presidente de México, Enrique Peña Nieto y llamarlo “El Reformador”.

 

La portada de la revista, con un cierto aire de arte pop entre amarillos y rojos, apareció en medios como El Universal, MVS, CNN, Milenio, etc. En las redes sociales todo mundo habló, y seguimos hablando, de la portada de la revista donde aparece EPN, emitiendo juicios aún sin haber leído el artículo.

 

Pero estos juicios adelantados no son gratuitos. El hecho de que la revista haya escrito la leyenda “El Reformador ¿Tonto?…ni tanto, indica claramente el rumbo y el color del artículo. Es decir, desde ahí la revista ya buscaba la polémica; que se hablara de ella. Nos daba a entender que quienes han criticado y tachado de ignorante a nuestro Presidente, son o somos, más tontos. Ahí la provocación primera.

 

Con esto obviamente llega la curiosidad de muchos. En mi caso me abstuve de hacer algún juicio hasta leer el texto escrito por Enrique Hernández Alcázar; así que, si por un tiempo había dejado de leer la revista, o simplemente hojearla en las tiendas donde puedes hacerlo, esta vez quería hacerme de ella; quería comprarla porque me parece algo relevante y trascendental la acción de incluir al Presidente en la portada. Digo, esto de incluir personajes de la sociedad no es nuevo: Steve Jobs, Barack Obama, el Papa, entre otros han ocupado este mismo lugar en la publicación, pero estamos hablando del hombre al que más se le han rebelado los jóvenes y los estudiantes; al que pocos respetan por diversas razones y tachan de ignorante. Probablemente, el que más goza de una mala imagen entre los mexicanos.

 

No se cuántos ejemplares se hayan vendido hasta el día de hoy pero muy seguramente debe ser una cantidad en números negros. Lo lograron: acapararon la atención de los medios y de los ciudadanos. Lograron que todos estén hablando de la Rolling Stone, que muchos la hayamos comprado para leer cuál era el contenido de este artículo, más allá de que se hable de Beck, Mad Men o Tom Petty en sus otras páginas.

 

Pero ¿cuál será el costo no económico de haber realizado esta portada?

 

Seguramente habrá un costo a pagar, que puede ser el más alto en la percepción que tengan los lectores, y parte de los ciudadanos, después de esta portada. Sí creo que habrá un antes y un después de esto para la publicación, aunque en este País lleno de ficción y realidad, no me atrevo a decir si para bien o para mal.

 

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El cuanto al texto me pareció condescendiente y tibio en su forma. Nos da a entender que EPN es el “Reformador” que México necesita (aunque le acompañe el adjetivo “incompleto”). Que ha hecho lo que ningún otro presidente en al menos las últimas dos décadas y que será él quien culmine la obra que no pudo Carlos Salinas de Gortari, a quien por cierto el autor llama el “villano favorito” de los mexicanos, como si nosotros lo hubiéramos escogido y le achacáramos injustamente todos los males del País.

 

Menciona que en el top of mind de los electores no importa que EPN diga que hay 32 estados, que confunda la capital de Veracruz o ignore qué significan las siglas del IFAI, comparado con el hecho de detener a la maestra Elba Esther, así como al Chapo Guzmán, y abrir Pemex al capital privado. Esto lo menciona como sus tres grandes éxitos y dice que a cualquier presidente le gustaría comenzar su primer año así.

 

Aunque no hay que demeritar las detenciones tanto de la maestra como de Joaquín Guzmán, en realidad estos han sido golpes mediáticos, es decir, fueron bombas en los medios de comunicación, pero con estas acciones no se soluciona el problema de la educación ni el del crimen organizado. No ha habido cambio positivo con estas detenciones.

 

Algo que llama mi atención es que el autor diga que “Peña no llegó a la silla del águila con el tufo de ilegitimidad con el que Carlos Salinas o Felipe Calderón llegaron a Los Pinos” , y menciona que el rebase de gastos en su campaña, lo de las tarjetas Monex, y el apoyo amplio de la televisión a su campaña es “parte del folclore de la biografía política del mexiquense”, y subraya que nada comprueba o demuestra que haya existido fraude en los comicios generales, al menos en lo jurídico. Es decir, el autor da entender que no pasa nada, que todo es parte de.

 

Pinta al Presidente de México como un hombre inteligente que sabe sus defectos y prefiere rodearse de “un equipo mejor preparado que él mismo”, esto de hecho no tiene nada de malo, pero agrega “El puede resultar la cara perfecta de presentación del nuevo México ante el mundo”. Un Presidente al que le interesa más la imagen y los puntos de popularidad que los problemas reales y sus soluciones reales. No hay un cuestionamiento real a la política de EPN, sino una aprobación matizada con preguntas minúsculas.

 

Termina diciendo que es un excelente record para los primeros 18 meses de gobierno y que, en resumen, cualquiera de los tres presidentes anteriores hubiesen querido iniciar así de bien sus respectivas administraciones. Es decir, termina con una aseveración.

 

Cada medio es libre de publicar a quien le parezca. Sin embargo no deja de hacer ruido que un texto con percepción de “cebollazo” aparezca en la Rolling Stone, donde la mayoría de sus lectores son del perfil de quienes no están de acuerdo con la política de EPN, y mucho más que sea la portada. He aquí la provocación segunda. Y no digo que tenga que ser condescendiente con sus lectores, incluso es valido cuestionarlos pero ¿por qué provocarlos?

 

¿Cuál será el costo?

Twitter: @homerontiveros