ENTRE LA EMBRIAGUEZ Y LA ALEGRÍA

Inicia temporada 2017 de la OSUANL

osuanl

La Sinfónica de la UANL inició de gran forma su temporada 2017 luciendo muy buena salud musical bajo la dirección del maestro Jesús Medina.

El inicio fue la obertura de la ópera La italiana en Argel de Rossini, una de las obras más populares del italiano. La orquesta sonó completamente embalada y con una coordinación muy sobresaliente. Esta pieza tiene matices contrastantes y éstos fueron muy bien logrados por las distintas secciones. Todos los músicos caminaron a paso firme y seguro en el inicio, aunque hay que resaltar el trabajo de los clarinetes y los fagotes. Iniciar con esta obertura de carácter agradable y ligero fue un gran acierto para iniciar el concierto.

Luego vino el concierto para flauta y arpa k. 299 de Mozart, que contó con la participación de los solistas Miguel Ángel Villanueva (flauta) y Janet Paulus (arpa). Esta obra fue compuesta por pedido del duque de Guines y fue la única pieza que Mozart compuso para arpa. En el primer y segundo movimiento (Allegro y Andantino) hay partes específicas de dialogo entre ambos instrumentos, estas partes fueron llevadas de manera sobresaliente con muy buena fluidez entre Villanueva y Paulus, su dialogo musical tuvo el tono y la cadencia correcta para la pieza. Muy buen trabajo el de Miguel Ángel en la flauta con dominio y soltura. Janet Paulus salió adelante aún y cuando por momentos quedaba un poco opacada por la orquesta, sin embargo brilló su ejecución llena de dinamismo.

El cierre vino con la séptima sinfonía de Beethoven. Esta obra de 1812 tardó cinco años en ser terminada y en sus estreno tomó relevancia social debido al contexto: se celebraba en Europa la caída de Napoleón.

Aquí el director Medina dirigió con maestría, pero además con el espíritu necesario, una orquesta que caminó con alegría por las melodías y los acordes futuristas de la pieza. El segundo movimiento, uno de los más bellos pasajes de la obra de Beethoven, fue ejecutado con firmeza en cada paso del vaivén que la pieza requiere en ese efecto embriagador con el que se le conoce. Toda la sección de cuerdas lució en su conjunto, simplemente encantador.

Si acaso, durante el primer movimiento los cornos quedaban por encima del volumen del resto de la orquesta, hay que tener en cuenta que para esta sinfonía Beethoven hace subir los cornos a un registro agudo poco usual en sus partituras, sin embargo terminaron dando el matiz y la dinámica al conjuntarse con el resto de la orquesta, un trabajo nada simple pues aquí brillan los cornos por su fuerza, pero esta debe ser controlada por el músico.

Noche festiva entre la embriaguez y la danza de una sinfonía, el dinamismo juguetón de un concierto para flauta y arpa y la alegría de una obertura que funciona como metáfora del inicio de esta temporada de la OSUANL.

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