Del Tango A La Sinfonía En Noche De Estreno Mundial

16797803_1736971212983608_9158096792319745420_o

El segundo concierto de la sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León tuvo como característica el eclecticismo pues fue del tango a la sinfonía interpretando obras del siglo XIX como de la actualidad, además de contar esa noche con un estreno mundial.

En esta ocasión la orquesta estuvo bajo la batuta de la directora huésped Gabriela Díaz Alatriste, quien es la Subdirectora Artística de la Orquesta Sinfónica del Estado de México.

Iniciar con el Tango de la compositora Gina Enríquez fue una suculenta entrada ya que la pieza tiene una belleza melódica que, a pesar de su complejidad, posee su virtud en lo natural que suena al oído del espectador. La orquesta sonó pulcra en cada una de sus secciones y mantuvo el paso rítmico adecuado, no podría decir que una sección sobresalió de las demás porque la orquesta resaltó en su conjunto haciendo lucir lo bello de las melodías y la autenticidad de sus arreglos, sobre todo en los instrumentos de viento.

El plato fuerte llegó con el estreno mundial del Concierto en tango del compositor uruguayo Miguel del Águila. Esta obra ya había sido presentada anteriormente pero en una versión para violoncello y orquesta y viola con orquesta, mas sin embargo esta noche sería tocada por un cuarteto de cuerdas solista, siendo la primera vez para esta formación. Los encargados de ejecutar este estreno fueron el Cuarteto Latinoamericano, una de las agrupaciones fundada en México con mayor reconocimiento mundial y ganadora en dos ocasiones del Grammy Latino.

El mayor reto, no solo para el cuarteto sino para toda la orquesta, es la riqueza rítmica de esta obra donde constantemente van cambiando de ritmo, incluso hay quien le ha encontrado ciertos rasgos de jazz por su temperamento cambiante, aparte de la referencia obligada del tango y su paso por la milonga. Si bien el lenguaje esta plagado de modernidad, el cuarteto lo ejecutó de tal forma que fluía sin contratiempos mostrando el gran entendimiento que hay entre ellos. La orquesta sorteó de gran manera los retos rítmicos que exige la pieza e hizo gala de dominio, esto también gracias a la cadencia y atención adecuada con que fue dirigida por la Directora Gabriela Díaz.

El Cuarteto Latinoamericano regresó al escenario para interpretar una versión del conocido tango Por una cabeza y con esto agradecer al público que los aplaudió de pie.

16797286_1736969749650421_6066485089536093473_o

Para terminar el concierto se eligió la Sinfonía No. 4 en re menor de Robert Schumann. Esta obra fue compuesta en 1841 y la idea es que se presentara como si fuera un solo movimiento, pero en 1851 el mismo autor hace una revisión marcando bien sus cuatro partes, aunque estas están ejecutadas de manera tan continua que si no se pone la atención debida pareciera ser un solo y extenso movimiento.

La Directora Días logró conducir a la orquesta por los distintos paisajes que conforman la sinfonía con mucha pulcritud y orden logrando un cierre espectacular que fue reflejado en la ovación por parte de los asistentes.

A pesar de ser un programa muy ecléctico entre las obras, Díaz condujo a la orquesta sin contratiempos por las veredas musicales que planteaba el concierto gracias a su gran trabajo en la dirección. Una noche ecléctica que transcurrió entre el tango y la sinfonía.

Anuncios

ENTRE LA EMBRIAGUEZ Y LA ALEGRÍA

Inicia temporada 2017 de la OSUANL

osuanl

La Sinfónica de la UANL inició de gran forma su temporada 2017 luciendo muy buena salud musical bajo la dirección del maestro Jesús Medina.

El inicio fue la obertura de la ópera La italiana en Argel de Rossini, una de las obras más populares del italiano. La orquesta sonó completamente embalada y con una coordinación muy sobresaliente. Esta pieza tiene matices contrastantes y éstos fueron muy bien logrados por las distintas secciones. Todos los músicos caminaron a paso firme y seguro en el inicio, aunque hay que resaltar el trabajo de los clarinetes y los fagotes. Iniciar con esta obertura de carácter agradable y ligero fue un gran acierto para iniciar el concierto.

Luego vino el concierto para flauta y arpa k. 299 de Mozart, que contó con la participación de los solistas Miguel Ángel Villanueva (flauta) y Janet Paulus (arpa). Esta obra fue compuesta por pedido del duque de Guines y fue la única pieza que Mozart compuso para arpa. En el primer y segundo movimiento (Allegro y Andantino) hay partes específicas de dialogo entre ambos instrumentos, estas partes fueron llevadas de manera sobresaliente con muy buena fluidez entre Villanueva y Paulus, su dialogo musical tuvo el tono y la cadencia correcta para la pieza. Muy buen trabajo el de Miguel Ángel en la flauta con dominio y soltura. Janet Paulus salió adelante aún y cuando por momentos quedaba un poco opacada por la orquesta, sin embargo brilló su ejecución llena de dinamismo.

El cierre vino con la séptima sinfonía de Beethoven. Esta obra de 1812 tardó cinco años en ser terminada y en sus estreno tomó relevancia social debido al contexto: se celebraba en Europa la caída de Napoleón.

Aquí el director Medina dirigió con maestría, pero además con el espíritu necesario, una orquesta que caminó con alegría por las melodías y los acordes futuristas de la pieza. El segundo movimiento, uno de los más bellos pasajes de la obra de Beethoven, fue ejecutado con firmeza en cada paso del vaivén que la pieza requiere en ese efecto embriagador con el que se le conoce. Toda la sección de cuerdas lució en su conjunto, simplemente encantador.

Si acaso, durante el primer movimiento los cornos quedaban por encima del volumen del resto de la orquesta, hay que tener en cuenta que para esta sinfonía Beethoven hace subir los cornos a un registro agudo poco usual en sus partituras, sin embargo terminaron dando el matiz y la dinámica al conjuntarse con el resto de la orquesta, un trabajo nada simple pues aquí brillan los cornos por su fuerza, pero esta debe ser controlada por el músico.

Noche festiva entre la embriaguez y la danza de una sinfonía, el dinamismo juguetón de un concierto para flauta y arpa y la alegría de una obertura que funciona como metáfora del inicio de esta temporada de la OSUANL.