SONIDOS REGIOS: 10 BANDAS PARA ESCUCHAR DE MONTERREY

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Hubo una década en la que las bandas que tomaron notoriedad en el mapa del rock en México fueron regiomontanas. A esto malamente se le llamó “Avanzada Regia”. Y digo malamente porque se confundieron momentos, circunstancias y demás; entonces cada grupo que firmara contrato con una discográfica en automático, y por ser de Monterrey, se decía y dice, que forma parte de esta Avanzada, aún y cuando varios de los grupos más conocidos están en contra de este nombre y no se identifican con él.

La cuestión es que después pareció que hubo un gran bache en cuanto a la música que se hacía en tierras regias. Parecía que en lugar de brotar más bandas de calidad, bastaba con las que ya había. Entonces comenzó a escucharse por las calles de la ciudad que cada vez había menos bandas buenas y que las jóvenes no merecían la atención de un público nutrido.

Pero la verdad es que sí hay música y bandas haciendo buenos trabajos. Por alguna razón, que podrían ser diversas desde la apatía de un público joven, pasando por la apatía de la banda por promoverse, hasta el hecho de competir con tanta información en las redes, muchas bandas no han sido escuchadas como se debería.

Estas son algunas de las bandas en Monterrey a quienes hay que prestarles el oído y nuestra atención.

 

Buffalo Blanco.

Esta banda tiene un sonido estructurado con rock y folk. Acaban de editar su tercer trabajo y el primero completamente en español. La banda fue formada por David Castillo y Charly Castro en uno de los momentos de más inseguridad en la ciudad durante el que se juntaron a hacer lo que les gustaba: canciones. En Buffalo Blanco hay integrantes de Jumbo, Volovan y Niña.

 

Cuatro Sobre la Luna.

Ellos transitan sin problema entre el rock, folk y la psicodelia. Sus letras tratan de reflejar situaciones tanto personales como sociales de lo que ocurre alrededor. Tiene un disco completo que fue mezclado en Sonic Ranch. El trabajo en las armonías y los teclados es interesante al igual que la banda en su conjunto.

 

Mississippi Queens.

Mississippi es una banda de rock, así tal cual. En ellos podrás escuchar algo que ya poco se hace en el rock: solos de guitarra. Sus canciones no siguen estructuras comerciales pues la mayoría pasa de los 5 minutos. Su disco “En los tiempos de la bola” fue realizado sin prisas, en lapso de varios años hasta que quedaron conformes. Sus letras igual hacen alusión a situaciones actuales del país como personales a través de metáforas.

 

Siskodélicos.

Realmente ellos son una banda nueva, apenas en agosto del 2015 tuvieron su primer tocada, aunque sus integrantes habían formados parte de otras bandas locales. Tienen un sonido “garagero”, desenfadado y visceral que acompañan con letras de temática personal y hasta ellos resultaron sorprendidos cuando comenzaron a sonar en radio en el ex DF. Este 2016 es la salida de su primer disco.

 

Charlie Rodd.

A Charlie Rodd lo escuché por primera vez en el estudio de grabación del ITESM y me gustó inmediatamente porque no sabía que alguien estaba haciendo ese tipo de canciones folk en Monterrey. Él tiene una tendencia muy marcada hacia el folk acústico pasando por momentos entre el country, rock y el pop. Sus canciones son redondas y transmiten una naturalidad que hacen creerle lo que canta.

 

Danzantes.

David Byrne mencionaba la importancia que tenían los lugares céntricos donde se reunían personas creativas, pues estos alimentaban propuestas artísticas y daban nacimiento a otras. Esto fue lo que ocurrió con Danzantes, una banda que se formó en Nodriza, un espacio que se ha convertido relevante para la música en la ciudad pues ahí hacen conciertos con bandas independientes y también funcionan como estudio de grabación. Letras desde la introspección acompañadas de una base sólida de bajo y batería. Decir que solo son rock sería injusto. Si bien tienen un sonido duro, también hay atmósferas nostálgicas de teclados. La base es el rock, de ahí transitan por diversas arterias de éste.

 

Skapital Sound.

Esta banda hace ska tradicional y two tone con letras que van del desamor a temáticas relacionadas con la cultura del ska. Sus integrantes forman parte de otras dos agrupaciones regias con mucha trayectoria: Inspector y Bamboo. Resalta su sección de metales, que si bien en este género abundan las secciones desafinadas, en esta banda es todo lo contrario. Su primera producción, de título homónimo, los ha llevado en su corta carrera a algunos de los principales festivales de ska y reggae en el país.

 

Young Tender.

A ellos los encontré vagando por Facebook y cuando los escuché me pregunté por qué no sabía nada de ellos. Su sonido es muy cargado hacia el pop, y aunque hay muchos teclados presentes y baterías programadas, también dan lugar a guitarras con destellos de funk. Su sencillo “Si no vas a ser tú” ha sido tan bien recibido que los ha hecho sonar en algunas radios del país. Hay quienes dicen que es todo un hit de verano. Música con alto groove bailable.

 

El Catrín.

El metal, con algunas de sus variantes y subgéneros es por donde transita esta banda, ellos lo llaman “Future Metal” pues van desde el Metalcore pasando por el Progressive, Black, Power, Trash y hasta Pop. Hace tres años comenzaron como grupo después de haber formado otros proyectos anteriores. Tienen un EP llamado “Damage Democracy” donde las letras, todas en ingles, hablan de distintos aspectos de la sociedad como la manipulación de los medios, el poder del dinero y otros más.

 

Everest.

Banda regia que fusiona el funk con el hip hop. De pronto aparecieron en una publicación argentina sobre bandas mexicanas, los escuché y para mi sorpresa resultaron ser de Monterrey, y muchos de nosotros ni enterados. Cuentan con un EP homónimo donde la base rítmica trabaja en buena forma para sostener el groove; hay guitarras con mucho sonido funk y las melodías de voz están más cercanas al rap, aunque por momentos sí hay partes cantadas. Buen manejo del ritmo por parte del MC y la banda en general suena muy acoplada y con sonido propio. No hay muchas bandas de funk, o prácticamente no hay en Monterrey haciendo música propia, ésta es una buena opción.

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ECOS DE UN FESTIVAL AL NORTE

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Primer día

-Antes que nada: Lo mejor y divertido fue ver a todo mundo bailando con Caballo Dorado, era impresionante ver la cantidad de gente haciendo una coreografía. Muy bien por quien haya decidido que estuvieran.

-Play & Mobil Project, la banda integrada por miembros de Liquits y Quiero Club inició el festival. La verdad es que en vivo suenan muy bien pero la gente apenas iba llegando y no ponía mucha atención. Tuvo que aparecer Facundo en el escenario para que los asistentes se acercaran y sacaran sus teléfonos para tomar fotos. Esta banda suena muy bien en vivo y fue buen inicio.

-Rock en tu Idioma comenzó sonando mal, en realidad bastante mal, no por la banda sino por el ingeniero. Ya después se arregló y se podía escuchar todo sin problema. La nostalgia gana, hasta yo me encontré cantando algunas canciones. Me dio gusto ver amigos en el escenario y entendí algo: Por más que queramos criticar este proyecto, la verdad es que lo merecen; ellos y sus canciones abrieron muchas puertas, crearon un público y forman parte de una generación fundamental para el rock nacional. Podemos decir que su tiempo ya fue y en realidad no es así, lo que hicieron ahí está. intacto y merece reconocimiento.

-Pedrina y Rio, banda colombiana, fue una muy grata sorpresa. Su sonido de fusión latina entre bossa y más ritmos, suenan por demás interesante. Habíamos pocos y el audio no ayudó, pero sin duda fue, en mi opinión, un grato descubrimiento. Me doy cuenta que en otros países también se están generando propuestas muy finas y contemporáneas.

-Natalia Lafourcade es probablemente la más arriesgada. Va del pop al bolero, de lo acústico a lo enérgico pasando por varios ritmos latinos. La gente le respondió muy bien y creo es el show más musical de todos los que se presentaron. Arreglos muy buenos, excelente ejecución de la banda como de ella. Aunque a algunos no les gusta la verdad es que Natalia lo hace muy bien y se nota madura, más allá de si nos gustan o no sus canciones.

-Quiero Club tuvo buena respuesta, tiene ya un público identificado y su propuesta va muy bien en estos festivales. Boscop apareció con varias bandas.

-Pato Machete se armó de una banda en el escenario y se apoyó en Serko Fu en las voces. Mezclando sus temas solista con algunos de Control Machete logró conectar con el público que era muy nutrido en la carpa ascendente.

-Plastilina Mosh no termina de conectar del todo con el público del festival. Hay temas que son coreados, bailados y demás pero la gente no termina de entregarse a esta banda. Tuvieron uno de los mejores horarios. Su juego de luces e imágenes es bastante bueno acompañado de su música, pero hay algo que no termina de “reventar”.

-Bunbury no hay tanto que decir. Sus fans cantaron fuerte cada uno de los temas, que algunas versiones fueron como las de su último disco, en tempos más bajos y versiones acústicas. Su banda suena impecable. Me gustó que tocara una de las canciones hecha junto a Nacho Vegas.

-Cadillacs comenzó sonando mal, poco a poco se fue componiendo el audio. Vicentico no habló con el público regio y eso le dio algo de frialdad al asunto. Las canciones las cantamos y me dio gusto escuchar algunas viejitas que no pensé tocarían. La banda suena bien, pero como dije antes, hubo una cierta frialdad y al menos de mi parte la expectativa era más alta.

 Terminando ellos me fui y ya no vi a 50 Cents. Tampoco ví a Alfonso André ni Gustavo Cordera, no porque no quisiera, sino por falta de tiempo. Me arrepiento de no ver a Cordera cuando supe que cantó “Un pacto”.

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Segundo día 

-75 mil asistentes solo el sábado (sold out) y alrededor de 59 mil el viernes, lo que da una cifra de más de 130 mil asistentes entre los dos días.

-Clemente Castillo presentó rolas de su disco Eureka y suena muy bien en vivo. Había poca gente pero los que estaban apoyaban. Vale la pena darle una escuchada a su disco, una paleta de sonidos que van del soul al bolero pasando por el reggae.

-Siddhartha se ha ido ganando poco a poco a los regios. La respuesta del público fue bastante buena y en vivo sonó muy bien. Las canciones entre un pop con guitarras cargadas y pinceladas de rock es una formula que le ha dado un sonido específico y la gente se lo reconoció. Prácticamente cantaron todas las canciones aunque no estaba lleno aún.

-Pericos tuvo una presentación buena. No hubo novedades en su show pero tienen un repertorio tan conocido que no tuvieron problema para que el público les respondiera. Estaban festejando 30 años de carrera. Fueron los primeros a quienes les pidieron una canción más.

-Luego vino un segmento electrónico que comenzó con Sussy 4, Moenia y el DJ Felix Jaehn, siendo este último a mi parecer lo más aburrido del festival, aquí como que se hizo un espacio donde se sentía que caía el festival.

-León Larreguí puede gustar o no, pero la respuesta fue muy buena, ni se diga cuando cantó “Brillas”, que fue la más coreada. Aprovechó el festival para presentar su disco Voluma.

-En la carpa ascendente me sorprendió mucho Timothy Brownie, es como si fue un DJ con música continua pero con la peculiaridad que es toda una banda. Traían una chica ingeniero de audio que los hizo sonar increíble.

-Porter tuvo mucha audiencia en la carpa ascendente, aunque su vocalista por momentos sonaba desafinado, tuvieron una buena presentación donde la gente los acompañó durante todas las canciones. Ya habían estado anteriormente en el escenario principal, sin embargo ahora les tocó en este otro espacio. Sin duda hubiera sido mejor que ellos ocuparan uno de los escenarios grandes en lugar de alguno de los DJ que estuvieron ahí.

-Desde muy temprano ya se notaba la afluencia de gente, pero para este momento ya era muy difícil caminar en ciertas zonas.

-Caifanes sigue siendo Caifanes y lo será por generaciones. El audio sonó un poco bajo, no terminaba de tronar, pero la gente cantó a pulmón abierto canciones que son parte de una generación. No hubo novedades, el discurso ya conocido de Saul, no hubo canciones nuevas y prácticamente ni arreglos nuevos; pero las canciones forman parte del cancionero nacional; tan así que son cantadas y conocidas por personas de diversas edades.

-Two Door Cinema suena muy bien en vivo pero en lo personal no me termina de llamar la atención, me pareció bueno pero un tanto insípido, repito es opinión personal.

-Las sorpresas fueron Lou Vega y Magneto…esto ya se volvió una característica del festival: los artistas sorpresa, los cuales en muchas ocasiones se tratan de aquellos one hit wonder, y su presentación está limitada a uno o dos temas cuando mucho.

-El cansancio era más como para quedarme por morbo a ver qué onda con J Balvin y el cierre con Decadentes y Naughty By Nature.

 

Pros y contras:

 -El festival dentro del perfil que maneja se ha convertido en el segundo más importante del país después del Vive Latino.

-La infraestructura es insuficiente para la cantidad de público asistente, hay momentos en que es difícil caminar.

-Hacer uso de los baños es complicado y caótico.

-Hay una variedad musical casi para todos los gustos.

-La prioridad que se le da al consumo de cerveza sobre el agua u otra bebida es muy marcada. Son muchos más los puntos de venta de cerveza que los de agua y refresco y estos se terminan muy rápido, no así la cerveza. Por todo el parque había personas vendiendo cerveza, pero no agua ni refresco. De esta forma es presionar a los asistentes a consumir cerveza.

-La imposición de comprar dos cervezas de golpe en lugar de una hace que el consumo sea más.

-La atracción de turismo a la ciudad es hoy en día una realidad gracias a los festivales.

-El perfil “norteño” del festival es redondo pues incluye no solo un espacio emblemático (Fundidora) sino una de las mejores vistas de nuestro símbolo (Cerro de la Silla) y gastronomía también, aparte de la música.

-A pesar de tratarse de un festival del norte, hay muy poco espacio, casi nulo, para bandas emergentes de la ciudad o de la región norte.

-Los taxis fuera del lugar cobran tarifas muy elevadas y la agencia de transporte no hace nada al respecto.

-La producción es de alto nivel, los horarios se cumplen y se nota una organización fuerte.

-La derrama económica es latente y la opción de ofrecer música y entretenimiento en una ciudad azotada por la inseguridad tiene sus beneficios.

LA INTOLERANCIA DE LOS ROCKEROS

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El público del rock es el más intolerante; éste es el que mas abuchea, lanza objetos al escenario, ofende y demerita a las bandas, cosa que no ocurre entre los gruperos o poperos, por ejemplo.

Cuando hay un festival de “rock”, lo primero que sale a flote son críticas y ofensas a los grupos participantes. Cuando alguna banda importante viene a la ciudad o al país, pobre del que le toque abrir el concierto pues tendrá que aguantar la poca paciencia de los presentes. Y no se trata de malinchismo, pues lo mismo ocurre con las bandas que abren conciertos de grupos nacionales de peso.

En estos días se habla mucho de la versión que hace la Banda El Recodo al clásico de Pink Floyd “Another brick on the wall”. Sin embargo la queja no es otra más que el hecho de que un grupero interprete un clásico del rock. ¿Dónde dice que está prohibido hacerlo? Muchos músicos hemos hecho lo mismo a la inversa e igual hemos sido criticados. Se nos olvida que la música es universal. Y si decidimos que el rock es solo para los rockeros, entonces habría que definir qué es rock y quiénes los rockeros.

Tampoco es que haya que ser conformista, consumir lo que te pongan sin decir ni criticar nada. De cierta forma la esencia del rock, al menos en el papel, es cuestionar, señalar y criticar: ir contra lo establecido. Pero en todo caso hay diversas soluciones: Si estás en desacuerdo que un grupero toque un tema de alguna banda de rock, o viceversa, no lo escuches y listo. Si no te gusta el lineup de un festival, pues no vas. Si no te gusta la banda que abrirá el concierto de otra banda, pues aprovecha para ir por una cerveza o simplemente ponte a platicar con quien vayas o incluso no llegues a verlos tocar. Sin embargo, lo que comúnmente sucede son los abucheos, lanzamiento de objetos al escenario y gritos pidiendo que se bajen del mismo.

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Extrañamente (o quizá no tan extraño), he conocido historias de bandas muy grandes, tanto nacionales e internacionales, que en algún momento fueron abucheadas o agredidas. Fito Páez en Monterrey, Amigos Invisibles en Torreón, Bersuit Vergarabat en DF, Zoé en el Zócalo de la CDMX (me tocó estar ahí) Café Tacvba en Guadalajara (lo supe por gente muy cercana), por mencionar algunos. A mí me ha tocado vivirlo varias ocasiones como músico. Es una especie de Coliseo Romano llevado a los conciertos, y vivirlo pareciera ser un precio a pagar por parte de las bandas.

Pero no hay que confundir exigencia con intolerancia. Si una banda toca muy mal, suena espantoso y muestra falta de profesionalismo, pues con justa razón recibirá muestras de desaprobación pero, ¿denostar o demeritar solo porque estoy impaciente de ver al otro artista o porque no es de mi gusto? Tenemos todo el derecho a que no nos guste una banda, incluso sin conocerla ni haberla escuchado anteriormente. Y podemos hacérselo notar al no prestarles nuestros oídos ni nuestra atención, pero parece que no nos basta con eso: hay que hacerles notar, aparentemente, que estamos furiosos, que nos molesta su presencia y no los queremos ahí. Hay que ofender no solo a quienes lo hacen, sino a quienes lo aprueban también.

Es muy común escuchar comentarios despectivos acerca de las personas que escuchan música grupera, o pop comercial, o bachata o lo que sea, y sin embargo, el público del rock resulta ser el mas intolerante.