“LAS MISMAS BANDAS DE SIEMPRE”

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“Son las mismas bandas de siempre” es la crítica/comentario más frecuente cuando aparece el lineup de un festival musical. Tanto así que hasta pareciera ser una reacción en automático. Sin embargo ésta bien podría ser una crítica infructuosa.

Lo primero es que al hacer esta crítica no nos damos cuenta que para bien o mal, las bandas que han formado parte de los festivales, al menos en Monterrey, es lo que hay. No hay un número muy grande de bandas con prestigio nacional e internacional que puedan encabezar estos festivales. Incluso podríamos decir que no hay bandas jóvenes (mínimo de 10 años con trayectoria) que puedan ocupar los lugares estelares. ¿Por qué no hay bandas jóvenes que puedan encabezar los festivales? Por una respuesta que tiene múltiples factores: no tienen un público masivo como otros.

Sería diferente si como en otros países cada año salieran nuevos artistas bajo los reflectores y con apuestas. Aquí no sucede así. ¿Cuál fue la última banda mexicana que ha logrado un éxito masivo?

PAL NORTE

MONTERREY N.L. LOS AMIGOS INVISIBLES EN EL PAL NORTE 2014 , PARQUE FUNDIDORA. FOTO: ROBERTO ALANIS

Hay que recordar que la principal línea de estos festivales es el negocio y éste funciona atrayendo público. Desafortunadamente para este tipo de festivales no funcionan los segmentos, si bien se dan casos de escenarios alternos y emergentes, la idea es convocar a un mismo público en un mismo espacio y no fragmentado. ¿Quién puede ocupar el lugar de Café Tacuba, Zoe, Fabulosos Cadillacs, Bunbury o Molotov? Desde luego me refiero a bandas latinoamericanas. Por ejemplo, a mi me gustaría que viniera Banda do mar o Christina Rosenvinge, pero sé que son cosas que solo a algunos nos gustan o pocos conocemos, entonces ahí no tendría lugar criticar porque no los traen a ellos.

Me da también la impresión de que cuando decimos que las bandas son las mismas de siempre en realidad nos referimos a las que encabezan el festival, por eso hago énfasis en el público o fuerza que tengan. Porque si nos referimos a todas las bandas que forman el cartel de un festival, hay que decir que sí se le ha dado espacio a bandas emergentes o no tan populares pero poco hablamos de ellas. Entonces ahí se vuelve contradictoria nuestra queja, y vuelvo a la pregunta: hablando de bandas latinoamericanas, ¿ a quién pondrían?

La realidad es que la gente no va precisamente a un festival a descubrir bandas. No lo digo yo, sino la realidad cuando vemos que los escenarios principales son los que están llenos mientras los escenarios alternos no tienen la misma atención. Sí, hay algunos que se dan el tiempo de ver quién está tocando ahí, pero en relación a los escenarios grandes, son pocos. En esos espacios hay ocasiones en que se presentan muy buenas propuestas y agradables sorpresas que para muchos pasan desapercibidas. Bandas que difícilmente visitarán la ciudad ellos solos, sin embargo van dentro de esa misma queja de “son siempre las mismas”.

Debo aclarar que mi intención no es defender a los festivales, sino tratar de mostrar otra perspectiva. En ese sentido, creo que hay cosas más criticables que el lineup. Por ejemplo: lo difícil que es conseguir agua en relación a la cerveza; la poca vigilancia sobre a quién se le vende alcohol. La mafia de taxistas que acaparan las salidas con tarifas excesivas. Los problemas con los baños, por mencionar algunos.

A final de cuentas la mejor forma de apoyar un festival es asistiendo. Y la mejor crítica siempre será no asistir.

 

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10 PUNTOS SOBRE AGENCIAS Y MANAGERS PIRATAS

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De un tiempo para acá han aparecido “empresas” que ofrecen asesoría en la industria de la música: marketing para las bandas, manejo de carrera, manejo de imagen, producción, etc., etc. Esto ocurre porque pareciera ser que hoy en día a muchas bandas les interesa más tener un manager que hacer música, y es ahí donde algunos ven una posibilidad para hacer su negocio, o embaucar a unos cuantos.

Hay que tener cuidado con eso. Si bien hay estudios de grabación y empresas que tienen un respaldo importante con su trayectoria, los hay también quienes piensan que es lo más sencillo del mundo y deciden aventarse al ruedo de la música sin mayor preparación pero muchas promesas.

Aquí unos puntos para detectar falsos managers:

  1. Hay que comenzar dejando claro que hay un camino que recorrer antes de brillar en los reflectores. La mejor manera de promocionarte es tocando en todo aquel espacio donde te den oportunidad. No hay que desperdiciar ninguno pues siempre habrá alguien a quien le pueda interesar tu música. Así que por más que lo ofrezcan en un “paquete de servicios”, uno no puede llegar a la secundaria sin pasar por la primara. Ese camino te dará experiencia y sobre todo lo más importante: credibilidad.
  2. Cuando alguien te ofrece una serie de servicios de producción, managment, booking, etc., hay una forma de proceder básica y única: revisa quiénes son, cuál es su trayectoria, con quién han trabajado, cuáles han sido sus logros. Esa es mejor carta de presentación que ninguna otra.
  3. No se confundan: si les ofrecen hacerles marketing para su banda, eso no quiere decir que los estén posteando como locos en Facebook o Twitter. Eso lo puede hacer cualquiera de ustedes sin ayuda, sólo poniendo un poco de atención seria al manejo de las redes sociales.
  4. Un buen manager tiene todos los “contactos” que tú no tienes. Un manager no es el que anda preguntando dónde pueden tocar —eso también lo pueden hacer ustedes— sino aquel que pueda identificar tu talento y tenga las herramientas necesarias para desarrollar tu carrera y sepa cómo “ofrecer” tu propuesta. Si te agarras un manager tiene que ser alguien que te haga crecer, si no es así, no tiene caso que dejes las riendas de tu banda a un conocido y mucho peor a un desconocido.
  5. Una agencia o servicio de booking igualmente tiene que acomodarte en escenarios a donde tú no has podido llegar, ése es su trabajo: vender tus conciertos a espacios donde tú no has tenido entrada. Que te digan que te dan servicio de booking metiéndote a tocar en el bar de la colonia o de tu ciudad, eso no es booking, eso también lo puedes hacer tú si te pones las pilas. Vas y te presentas con muestra en mano de tu trabajo.
  6. Que te ofrezcan asesoría de imagen es simplemente inconcebible, al menos para una banda de rock. Tú sabes cómo te vistes y cómo te quieres ver, y nadie más te va a decir cómo hacerlo. Sólo recuerda que la imagen que das es la que tendrá la gente de ti y de tu música. Ese es un punto importante que muchos desatienden: la imagen.
  7. Si te hablan de asesorarte en la industria de la música es bien fácil de corroborarlo: ¿quiénes son ellos en la industria y qué experiencia tienen?
  8. Si te piden dinero para “pertenecer” a su serie de artistas o en sus acoplados, aléjate rápidamente y cuéntaselo a quien más confianza le tengas ja, ja, ja. Puedo entender que se pida una “cuota” para maquilar el acoplado que te mostrará, pero si la empresa tiene los contactos necesarios, entonces ésta tendría que invertir en sus “artistas”; si llega a acomodar un concierto, grabación, etc., seguramente llevarán un porcentaje de ganancia. Por otro lado, si es labor de algún chavo entusiasta que quiera “promover el rock local”, pues ya será decisión tuya si pagas por aparecer en un acoplado que no tiene la ruta para llegar a las empresas que sí se dedican de forma seria en la industria de la música.
  9. No se paga a ninguna agencia de managment, ni de booking, ni de marketing por adelantado. Sobre resultados van los costos. Un manager no te puede cobrar antes de promoverte. Un booking no puede cobrar un concierto tuyo que no ha vendido.
  10. Volvemos al punto uno: antes de tener una infraestructura con manager, booking, personal, tour manager, roadies, etc., primero hay que caminar solo e ir aprendiendo en el camino, de esa forma seguro nadie te podrá “picar los ojos” ofreciéndote servicios de una industria a la que no pertenecen.

 

Twitter: @homerontiveros

 

“LA REALIDAD ES UNA, SUS LECTURAS INFINITAS”

Entrevista a Vicente Alfonso sobre su novela “Huesos de San Lorenzo”.9786074217407

¿Qué se siente tener un hermano gemelo? A partir de este cuestionamiento el escritor mexicano Vicente Alfonso le da forma a “Huesos de San Lorenzo”, obra ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz 2014, pero apenas publicada en este inicio del 2016 por la editorial Planeta (Tusquets) en coedición con el Gobierno del Estado de México.

Ambientada en el norte de México, entre Torreón y Parras de la Fuente Coahuila, Huesos de San Lorenzo presenta la historia del asesinato de una mujer (Magda) a quien relacionan con los gemelos Ayala, principales sospechosos del asesinato sin poder asegurar su autoría, y en dado caso que sí, identificar cuál de ellos fue. Y aún más, ¿en realidad Magda murió?

Un psicólogo trata de ayudar a uno de los gemelos con sus traumas; un periodista busca esclarecer el mito de la “Niña Cande” y la historia de los padres de los Ayala se forman su propia brecha, hasta que poco a poco los caminos se entrecruzan de manera sutil, como un traje hecho a la medida.

Huesos de San Lorenzo busca su equilibrio en los soportes de la novela negra tradicional, así como en la labor artesanal del narrador. “Lo que busco es que el lector no pueda dejar de leerla”, menciona Alfonso.

La novela es un cristal roto de cual podemos juntar fragmentos y ver distintos reflejos, mas sin embargo si lo armamos por completo, podremos ver el rostro de una sociedad que juzga a su conveniencia; una sociedad que toma la identidad que más le convenga confundiéndose a si misma; una sociedad que cambia de rostro continuamente.

Huesos de San Lorenzo es una novela compleja, mas no complicada. Si bien no subestima al lector dandole una historia estructurada de manera laberíntica, el paseo se hace muy ameno gracias a la narrativa de Vicente Alfonso.

En lo personal la disfruté mucho y no dudo sea una de las novelas que se mencione al final del año como una de las mejores de este 2016.

Aquí pueden escuchar la entrevista:

EL JAZZ NO ES POSE, MODA NI TRENDING TOPIC

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Ilustración de Andrew Novialdi

Hablar de jazz no solo es hablar de música, se trata en sí de un estilo de vida. Sin embargo, es día en que muchas personas tienen una idea errónea  de éste género musical: desde el que piensa que solo es para algunos, hasta el que dice que es “música de elevador”.

Hace días, navegando en la red me encontré con este post de Alex Mercado donde menciona lo que para él es y no es Jazz. Cuando lo leí no pude estar más de acuerdo, y aunque se trata de su opinión, sus ideas son globales.

Para quienes no lo conocen, Mercado es uno de los más importantes músicos de jazz en México. Con una trayectoria internacional ha trabajado junto a Antonio Sánchez, John Patitucci y Luis Perdomo entre otros, además de que su disco “Symbiosis” fue uno de los más aclamados del 2014 por la revista Downbeat.

Este texto formará parte de un libro de Alex que próximamente será publicado.

 

El jazz no necesita guaridas secretas, ni lugares oscuros con más sombras que personas. No necesita estar en la cola ni mendigar la atención de nadie haciendo concesiones o vendiéndose al mejor postor. No necesita acompañarse de queso y vino, ni es música funcional que engalane un evento con músicos vestidos de smoking.

El jazz no es sax, ni cantante con vestido sexy. No es los Kralls, ni los Bublés. El jazz no es una persona!

El jazz no es día festivo para que se programe una vez al año.

El jazz no es pose, moda ni trending topic.

El jazz no es caos, desorden, ni anarquía. 

El jazz no está muerto, sepultado en la trompeta de Armstrong, encapsulado en los dedos de Peterson o congelado en el refrigerador de la melomanía conservadora. 

El jazz no está en Nueva Orleans, ni en la sobrevalorada vanguardia de Nueva York. 

El jazz no es Take Five, ni la Chica de Ipanema, ni la música de la Pantera Rosa.

El jazz no es negro, ni blanco, ni azul, latin, fusión o free. 

El jazz no es para “relajarse”, ni música para viejitos. 

El jazz no es música de elevador. (En todo caso, te eleva al cielo!) 

El jazz no es estigma, prejuicio ni juicio. 

El jazz no es elitismo ni prototipo. 

El jazz no es de nadie, es de todos.

drums and friends

Obra de Debra Hurd

 

El jazz es.

El jazz se funde con todo pero no se lo traga nada.

El jazz no sólo hace bailar al cuerpo, sino al espíritu.

El jazz es un movimiento, una fuerza, un huracán; una manera de reaccionar ante la vida y la muerte.

Es una persona que irrumpe el silencio con notas improvisadas, una vez dichas y después olvidadas cuya fugacidad, impacta, penetra, pasma, noquea, hace y deshace el corazón de un escucha con mente y corazón abiertos.

El jazz es el único que se atreve a dialogar con su interlocutor al tú por tú, con los recursos que se tienen, sean pocos o muchos, pero honestos al fin.

El ‪#‎jazz‬ es y siempre será accesible!
Alex M.

Twitter: homerontiveros