POR LA MÚSICA NO SE PAGA

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Las formas de escuchar, comprar y difundir música están en constante cambio hoy en día gracias al Internet y las dinámicas sociales y de consumo que este genera.

Desde la posibilidad de comprar discos físicos online (a través de sitios como Amazon), comprar sencillos en iTunes, escuchar discos completos en Youtube, Deezer o Spotify, hasta descargarlos gratuitamente, tanto legal como ilegalmente, la red ha presentado nuevas formas de acceder a la música.

Ahora acaba de aparecer una nueva plataforma : Tidal, una aplicación streaming que ofrece –entre sus aparentes ventajas-, una mayor fidelidad de audio y video, además de que tendrá un costo para poder usarse.

La polémica comenzó cuando todavía no ha sido anunciada para su uso en Latinoamérica. Lo positivo de esta plataforma es que se encuentra en manos de músicos (Jack White, Jay Z, Daft Punk, entre otros) y son ellos quienes generarán la dirección que tome. Pero los puntos negativos, o cuestionables, salen a flote.

¿Para qué pagar música con mayor fidelidad si la escucharemos a través de las bocinas de una computadora o los audífonos del celular? ¿Para qué pagar por escuchar discos que no podremos tener con nosotros? ¿Por qué pagar si puedo escucharlo gratis en Spotify o Youtube, u otras plataformas? Si me interesa escuchar música con más fidelidad implica que debo tener los dispositivos de audio para poder disfrutarla, entonces ahí el costo no será solo el que se pague por usar la aplicación, sino el gasto de comprar los aparatos para poder escucharlo de manera adecuada.

Sin embargo, habría que tomar en cuenta que en plataformas como Spotify o Tidal lo que se ofrece es la accesibilidad a la música del agrado de cada quien por medio de un click. Tener acceso a infinidad de música, agruparla en listas al gusto de uno, y escuchar música sin la necesidad de estar descargando cada tema.

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También hay que tomar en cuenta que el costo que se pagaría no es el equivalente a discos por comprar, es decir, con los 19.99 dólares que pagarías mensualmente en Tidal, podrías comprarte dos o tres discos en ese mismo mes, sin embargo, la cantidad de discos que podrás escuchar mensualmente será mucho mayor, sin tomar en cuenta que hay públicos más exigentes que buscan música no tan accesible y que un solo disco puede costarte más de 20 dólares. Lo malo: ninguno de esos discos será tuyo ni lo tendrás físicamente en tu poder ni en tu computadora. Es decir, estás pagando por la accesibilidad, no por la propiedad.

Sin embargo el hecho de que exista la opción, entre otras, es positivo. Habrá quien lo disfrute.

Todo esto me llevó a un par de paradigmas: Hoy en día, al parecer los músicos y compañías, quieren que paguemos por “escuchar” o acceder a la música, algo que antes no haríamos. Y el otro paradigma: El usuario prefiere no pagar por la música.

De ahí me vino preguntarme ¿Cuál fue el último disco que compramos y hace cuánto tiempo fue la compra?

Tan solo en el 2014 la venta de discos, mundialmente, cayó un 3.9% según el informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. Es decir, la gente cada vez más va dejando de comprar discos: prefieren bajarlos o escucharlos de manera gratuita. Entonces la pregunta: ¿Por qué la gente habría de pagar por escuchar música en una plataforma, donde el producto no es suyo, si ni siquiera compra discos?

Cada vez nos vamos acostumbrando más a no pagar por música, y eso conlleva a que ahora quieren que paguemos por el solo hecho de “escucharla”, puesto que ya no compramos discos. Y no solo eso, al parecer estamos en tiempos de la gratuidad: Sucede con los periódicos pues ya no pagamos por las noticias, mejor lo vemos gratis en la web. Para qué comprar un libro si lo puedo descargar gratis. ¿Películas y series? Todo mundo tiene alguna página donde verlas o descargarlas sin costo. El Internet nos ha dado un acceso increíble a la información, pero también hemos dejado de pagar por ella.

Pero la realidad es que nada puede ser gratuito en esta sociedad para que subsista. Un disco tiene un costo en su producción. Una canción para que sea escuchada en cualquier plataforma de Internet antes tuvo que ser grabada y eso conlleva un costo, por más “casera” o independiente que sea la propuesta, todo cuesta. En esta sociedad, en la cual vivimos y de la que formamos parte, todo cuesta.

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Parece ser que hoy en día comprar música se ha quedado en una actividad propia de melómanos; que comprar un disco se ha convertido en un lujo, y no por su costo, porque los hay de muchos y diversos, sino porque muchos lo hacen solo como una ocasión especial. Aunque haya quien dice que siguen siendo caros, me consta que, buscando, uno encuentra joyas en precios muy bajos. Aún y cuando la música nos acompaña todos los días, a todas horas, en nuestra propia vida a manera de soundtrack, muchos tienen la idea de que por la música no se paga. Pareciera que aún no hemos captado la importancia y la relevancia que tiene la música en nuestra sociedad.

Twitter: @homerontiveros

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4 comentarios en “POR LA MÚSICA NO SE PAGA

  1. Aprecio un buen fonocaptor y aguja en mi tornamesa, reconozco y celebro un buen sonido que venga de una fuente digital, me preocupo y cuido el desempeño de mi amplificador y sus capacitores y no voy a pedir disculpas por eso. “Audiophilia might be defined as the love of listening to good music that sounds good. What could be wrong about that ?”

  2. Estas compañías distribuidoras empujan hacia la música como servicio (en analogía con tantas cosas del mundo del software para empresas: MaaS, Music as a Service). Pero somos los usuarios que mediante descargas ilegales y preferencia por plataformas gratuitas empujamos hacia eso. “Si bueno, y gratis, dos veces bueno”.

    Como artista, también, me pregunto: ¿Donde está la moneda? ¿Como bancar una actividad donde es cada vez mas dificil acceder a regalías como la gente?

    • Fijate que tocas un punto muy importante: regalías. La verdad es que, aunque se llega un porcentaje de regalías en estas plataformas hacia los autores, la verdad es que ese porcentaje sigue siendo muy bajo, y quienes sigan manejando el copyright, que en mucho casos son las disqueras, son quienes siguen teniendo un porcentaje mayor. Saludos y gracias por pasar por aquí.

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